Barrios del sur y oeste de Chicago logran reducir la violencia tras recibir más inversión pública
Programas de alcance comunitario dirigidos a jóvenes han logrado reducir en Chicago la cantidad de tiroteos y el número de víctimas en ellos
La avenida Archer, en el barrio Brighton Park del suroeste de Chicago. (Antonio Zavala / La Raza) Crédito: Impremedia
Los vecindarios del sur y oeste de Chicago, predominantemente afroamericanos y latinos, que recibieron los niveles más altos de inversión pública en programas de intervención contra la violencia comunitaria registraron las caídas más pronunciadas en violencia armada, según un nuevo informe publicado este mes por una coalición de agencias municipales, del condado y estatales.
Un informe de impacto 2025 de la Government Alliance for Safe Communities (GASC), una colaboración entre el Estado de Illinois, el Condado de Cook y la Ciudad de Chicago, encontró que los vecindarios que recibieron los niveles más altos de financiamiento para programas de alcance comunitario (“street outreach”) experimentaron las mayores mejoras en seguridad pública, en algunos casos regresando a niveles de violencia armada previos a la pandemia.
El informe, elaborado por el Center for Neighborhood Engaged Research and Science de la Universidad Northwestern, analizó datos de financiamiento, programas y tendencias de tiroteos entre 2022 y 2024.
Al mismo tiempo, un resumen separado del año fiscal 2025 del Programa Peacekeepers de Illinois, pieza clave de la estrategia estatal de prevención de la violencia, encontró una reducción del 32% en las víctimas de tiroteos en los “puntos críticos” (“hot spots”) específicos en comparación con el año anterior y una disminución del 23% en las áreas comunitarias más amplias donde opera el programa.
Desde 2022, las agencias de GASC han otorgado colectivamente aproximadamente $248 millones de dólares en fondos para intervención contra la violencia comunitaria, con más de $165 millones destinados específicamente a grupos dedicados a labores de alcance comunitario.
Durante ese período, más de 27,000 nuevos participantes fueron atendidos en todo el estado, recibiendo más de 60,000 servicios que van desde apoyo para necesidades básicas hasta colocación laboral y consejería en salud mental.
El informe encontró que los niveles de participación y prestación de servicios aumentaron junto con la inversión pública cuando el financiamiento se concentró en vecindarios del sur y oeste con los niveles más altos de violencia. También concluyó que solo los vecindarios que recibieron más de $500,000 dólares por trimestre en fondos para alcance comunitario lograron que las tasas de tiroteos bajaran por debajo de los picos registrados en 2021, durante la pandemia.
En esas áreas comunitarias con mayor inversión, incluidos vecindarios como Austin, Humboldt Park y East Garfield Park, los tiroteos disminuyeron en promedio un 41.5% desde su punto máximo en 2021 hasta finales de 2024, superando a las zonas con menor financiamiento.
A pesar de que la inversión por participante es relativamente modesta, alrededor de $2,000 dólares por trimestre, los investigadores señalaron que el costo es mucho menor que el encarcelamiento o el tratamiento de una herida por arma de fuego, que puede ascender a decenas de miles de dólares.
“2025 marcó un hito histórico para la Ciudad de Chicago, con el crimen violento alcanzando su nivel más bajo en 60 años. Este logro refleja la dedicación inquebrantable, la coordinación estratégica y las sólidas alianzas entre agencias municipales, organizaciones comunitarias y residentes que trabajan juntos para hacer nuestros vecindarios más seguros”, dijo el vicealcalde para Seguridad Comunitaria, Garien Gatewood, en un comunicado de prensa.
Mientras tanto, el Programa Peacekeepers de Illinois, lanzado en 2018 e incorporado posteriormente a la Reimagining Public Safety Act, una ley que llama a reducir la violencia vía la inversión en las comunidades, continúa expandiéndose. El programa opera en pequeños “puntos críticos” de alta violencia, donde trabajadores de alcance capacitados reclutan a personas con mayor riesgo de involucrarse en violencia armada y les pagan estipendios para ayudar a mediar conflictos y prevenir represalias.
Para finales del año fiscal 2025, Peacekeepers operaba en 228 puntos críticos en 40 áreas comunitarias de Chicago y suburbios del Condado de Cook, más del doble de su alcance desde su lanzamiento.
Entre los hallazgos clave del informe del año fiscal 2025 se incluye una reducción del 32% en las víctimas de tiroteos en puntos críticos de Peacekeepers en comparación con el año fiscal 2024, así como una disminución del 23% en las víctimas de tiroteos en las áreas comunitarias más amplias donde opera el programa.
El informe también encontró un promedio de 18 días adicionales sin tiroteos en los puntos críticos seleccionados en comparación con el año anterior, 1,259 conflictos mediados entre grupos callejeros, de los cuales el 72% se resolvió con éxito, y 17 Peacekeepers adicionales que hicieron la transición a carreras de tiempo completo en intervención contra la violencia en el año fiscal 2025, elevando el total a al menos 180 desde 2018.
Funcionarios estatales afirman que la expansión, que ahora cuenta con un 98% de financiamiento público, demuestra que la interrupción de la violencia se está tratando como infraestructura central de seguridad pública.
“Este informe de impacto confirma que las inversiones del sector público en la intervención contra la violencia comunitaria están llegando a las personas adecuadas y contribuyendo a comunidades más seguras”, dijo Lanetta Haynes Turner, jefa de gabinete de la presidenta de la Junta del Condado de Cook, Toni Preckwinkle, en un comunicado. “GASC ha desarrollado un modelo de colaboración activa entre distintos sectores e inversión estratégica que está demostrando ser un modelo para enfrentar nuestros mayores desafíos. Seguimos comprometidos con este trabajo en 2026 y más allá”.
Según el informe de GASC, la mayoría de los participantes en programas de alcance comunitario eran hombres jóvenes afroamericanos y latinos que viven en comunidades con altas tasas de violencia armada. Con el tiempo, los programas atendieron cada vez más a personas menores de 25 años, un grupo demográfico que consistentemente enfrenta un mayor riesgo de ser víctima de violencia armada.
Los primeros ciclos de financiamiento se enfocaron en gran medida en necesidades básicas como alimentos y vivienda. Para finales de 2024, los programas cambiaron hacia apoyos a más largo plazo, como empleo y servicios de salud mental.
Sin embargo, los investigadores señalaron varias limitaciones en los datos, incluido el reporte incompleto y la falta de datos comparables sobre tiroteos en suburbios. Aun así, las tendencias fueron consistentes: mayor financiamiento coincidió con mayor alcance de servicios y reducciones más significativas en tiroteos en las áreas con mayor inversión.
“Por eso, a pesar de un panorama federal cambiante, Illinois continúa invirtiendo en comunidades afectadas por la violencia, la pobreza y otros problemas sistémicos”, dijo Delrice Adams, directora ejecutiva de la Illinois Criminal Justice Information Authority. “Nuestro objetivo es reemplazar el trauma generacional con recursos sostenidos que construyan vecindarios más seguros y resilientes”.
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