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Miles marchan en Chicago el Primero de Mayo en defensa de los inmigrantes, los trabajadores y la paz

La marcha se desarrolló entre el Union Park y la Plaza Daley, en el centro, con la participación de multitud de personas y organizaciones

Manifestantes marcharon en Chicago el Primero de Mayo de 2026. Exigieron, entre otras demandas, un alto a la guerra y legalización para todos los inmigrantes. (Ashely Quincin / La Raza)

Manifestantes marcharon en Chicago el Primero de Mayo de 2026. Exigieron, entre otras demandas, un alto a la guerra y legalización para todos los inmigrantes. (Ashely Quincin / La Raza) Crédito: Impremedia

Veinte años después de las marchas masivas pro inmigrantes de 2026, miles de habitantes de Chicago inundaron las calles el viernes pasado por el Primero de Mayo, reuniéndose en Union Park antes de marchar hacia Daley Plaza para exigir derechos para los inmigrantes, protecciones laborales, el alto a la guerra y el fin de lo que los manifestantes calificaron como tácticas despiadadas de la aplicación federal de leyes migratorias.

La manifestación comenzó alrededor de la 1 p.m., con participantes congregándose en el Union Park antes de marchar hacia el centro. El alcalde Brandon Johnson participó en la procesión mientras los manifestantes recorrían la ciudad, algunos bailando y cantando al ritmo de música regional mexicana. Entre la multitud, pancartas mostraban los rostros de Alex Pretti y Renee Good, dos personas asesinadas por agentes federales de inmigración en Minneapolis, sobre las palabras “ICE mata”.

Al menos un cartel decía “Justicia para Silverio”, en memoria de Silverio Villegas González, un hombre de 38 años que fue abatido por agentes de ICE durante una parada de tráfico en el área de Chicago el otoño pasado.

Durante la marcha del Primero de Mayo, manifestantes exigieron justicia para Silverio Villegas González, asesinado por un agente de inmigración en el área de Chicago. (Ashely Quincin / La Raza)
Crédito: Impremedia

La marcha del viernes coincidió con el vigésimo aniversario de uno de los días más trascendentales en la historia política moderna de Chicago. Las protestas migratorias de 2006 comenzaron en Chicago y se extendieron por ciudades importantes de todo el país durante ocho semanas, impulsadas por una propuesta de ley federal conocida como la Ley Sensenbrenner, o H.R. 4437. El proyecto proponía clasificar a los inmigrantes indocumentados como “delincuentes agravados”, junto con cualquier persona que les ayudara a entrar o permanecer en Estados Unidos.

El 10 de marzo de 2006, se estima que 100,000 personas tomaron las calles del centro de Chicago en una de las marchas por los derechos de los inmigrantes más grandes en la historia del país. Esa marcha también comenzó en Union Park.

Para el 1 de mayo, el movimiento ya se había expandido a nivel nacional, con más de 1.5 millones de personas ausentándose del trabajo y la escuela para participar en marchas en todo el país en apoyo a los derechos de los inmigrantes en lo que se llamó “Un Día Sin Inmigrantes”.

John Viramontes, de 75 años, de Belmont Cragin, también estuvo en las marchas de 2006 y regresó el pasado viernes con la misma energía.

“Yo vine hoy a la marcha porque hay mucha injusticia en el mundo y si nos quedamos en la casa, no va a pasar nada”, dijo Viramontes a La Raza, sosteniendo un cartel que decía: “No deportamos, votamos”. “Hay que salir, hay que estar con la comunidad. Aquí me siento muy confortable porque estoy con gente que piensan como yo. En el 2006, cuando iban a pasar el Sensenbrenner Bill, todos nos juntamos. Fue una cosa bonita”.

John Viramontes, vecino de Belmont Cragin, participó en las marchas de 2006 y también en la del 1 de mayo de 2026. (Ashely Quincin / La Raza)
Crédito: Impremedia

Jocelyn Gamarra, de 22 años, de Logan Square, dijo a La Raza que asistió para mostrar su apoyo a las comunidades latinas e inmigrantes.

“Creo que es importante, especialmente en este momento con las conversaciones sobre las comunidades inmigrantes, defender a nuestras comunidades, a nuestras familias”, dijo Gamarra. “No creo que esto sea algo nuevo, pero especialmente ahora bajo esta administración, vemos las amenazas directas que enfrentan nuestras comunidades, y especialmente en una ciudad tan diversa como Chicago, creo que es muy importante estar aquí”.

Entre los manifestantes estaba Jackie Serrato, de 38 años, de La Villita, quien llevaba un cartel con fotos de Juan Espinoza Martínez, un hombre con quien creció y que fue absuelto en juicio tras haber sido acusado de ofrecer una recompensa por matar al jefe de la Patrulla Fronteriza Greg Bovino, pero que permanece detenido en Indiana.

“Crecimos en La Villita. Fuimos a escuelas de La Villita, y él es un trabajador duro. Trabaja en la construcción. Es padre de tres hijos”, dijo Serrato a La Raza. “Fue declarado inocente en un tribunal penal y aun así sigue detenido. Siguen posponiendo sus audiencias, y no sabemos si lo van a deportar, si le van a dar asilo, qué va a pasar. Hay mucha incertidumbre, y estamos aquí para decir ‘liberen a Juan’”.

Serrato también participó en las masivas marchas de inmigración de la ciudad en 2006.

“Llamaron a ese día ‘Un Día Sin Inmigrantes’, y lo caracterizaron como el despertar de un gigante dormido”, dijo. “En ese entonces fue bajo la administración de Bush, y estaban atacando muy fuerte a los inmigrantes, haciendo redadas en lugares de trabajo, colaborando con la policía. Y aquí estamos, 20 años después, ahora bajo Trump, también protestando contra ICE y contra las tácticas brutales con las que han estado persiguiendo a nuestra comunidad: gente trabajadora, muchas veces respetuosa de la ley”.

Entre los oradores del mitin estuvo la presidenta del Sindicato de Maestros de Chicago, Stacy Davis Gates, quien llamó a los trabajadores a construir amplias coaliciones en defensa de la democracia.

“Todos esos derechos que los multimillonarios quieren quitarnos hoy: podemos retroceder en este momento o podemos formar coaliciones multirraciales”, dijo Davis Gates a la multitud. “Les digo hoy a ustedes, trabajadores, que no solo debemos asegurar nuestra democracia, sino que debemos expandirla”.

Brenda Palomares, en representación de Warehouse Workers for Justice, también se dirigió a la multitud, hablando sobre el abuso laboral que sufrió y cómo descubrió sus derechos.

“Ellos creen que somos débiles. Miren a su alrededor: somos fuertes”, dijo Palomares. “Lo más importante que aprendí es que cuando los trabajadores están todos unidos, podemos ganar respeto y recuperar nuestra dignidad. Merecemos trabajar con dignidad, no con miedo.”

La cobertura editorial de La Raza es posible en parte gracias al apoyo de la iniciativa Press Forward y del Chicago Community Trust.

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