Jóvenes se arriesgan

Se calcula que unos 10,000 jóvenes indocumentados asistieron al Navy Pier, en Chicago, para solicitar la acción diferida al Gobierno de Estados Unidos

El representante federal Luis Gutiérrez (D-IL) dijo que se calcula que unos 10,000 jóvenes indocumentados asistieron esta semana al Navy Pier, en Chicago, para llenar los formularios y postular para el proceso de acción diferida, que les permitiría acceder a permisos de trabajo.

Gutiérrez también señaló que aunque esperaban a 5,000 personas, el evento superó sus expectativas por lo que se seguirán realizando talleres en escuelas y universidades.

Para Brayan Velasco, que vino desde Rogers Park y quien hizo fila desde las 12 de la noche del martes, sí valió la pena pernoctar en las afueras del Navy Pier.

Con el número 368 de la fila, Velasco dijo: “Estoy aquí porque quiero trabajar para ayudar a mis padres. No tengo miedo si no sale reelegido Obama. Mis padres dicen que si no te arriesgas no ganas, así que hay que arriesgarnos”.

Sin embargo, cientos de jóvenes no pudieron registrarse para llenar los formularios y otros ni pudieron ingresar al recinto, debido al exceso de asistentes.

Hasta la hora de cierre no se había podido confirmar cuántos de los 10,000 jóvenes lograron llenar los formularios e iniciar su solicitud.

La ICIRR y el congresista Gutiérrez convocaron a miles de jóvenes que se podrían beneficiar de la acción diferida, para que asistieran el martes 15 de agosto al Navy Pier, donde serían asistidos por abogados, para llenar los formularios, que serán sometidos posteriormente ante autoridades del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS).

El 15 de junio, la Administración del presidente Barack Obama anunció la suspensión de las deportaciones de jóvenes indocumentados que podrían ser elegibles bajo el proyecto de ley Dream Act, que aún no ha sido aprobado por el Congreso. También se anunció el otorgamiento de acción diferida, necanismo que les permitiría permanecer en el país y acceder a permisos de trabajo, licencia de conducir y seguro social por un período renovable de dos años.

Artemio Arreola, director de política de la ICIRR, dijo que en el evento participaron un promedio de 70 abogados, pero recalcó que ellos no estaban llenando las solicitudes, sino los 400 voluntarios entrenados.

“Este es el principio, el inicio, esto no acaba aquí, vienen muchos talleres en las universidades y colegios que estaremos anunciando más adelante”, comunicó Arreola.

Próximamente se dará información sobre esto.

Cientos de jóvenes no pudieron ingresar al recinto.

Jonathan Blanco, de 22 años y su amigo Edgar Orihuela, también de 22, fueron algunos de los jóvenes que no pudieron entrar. Los mexicanos, traídos a Estados Unidos por sus padres, siendo niños, hoy estudian en el Colegio Wright. Blanco estudia justicia criminal y Orihuela ingeniería en computación.

Los jóvenes dijeron a La Raza que llegaron a las siete de la mañana y que al no lograr entrar buscarán información por Internet. Agregaron que si bien creen que puede ser peligroso dar sus datos a las autoridades, decidieron asumir el riesgo de llenar los formularios y someter su aplicación.

El martes 14 de agosto, un grupo de activistas instó a aquellos jóvenes indocumentados elegibles para la acción diferida a que se asesoren bien y pidan más información antes de dar sus datos personales a Inmigración.

El grupo realizó una conferencia de prensa a las afueras de las oficinas de reelección del presidente Barack Obama, en la Prudential Plaza, en la que denunciaron “la información incorrecta sobre la acción diferida” dada, según ellos por Obama, el representante Gutiérrez, el senador federal Dick Durbin (D-IL) y la ICIRR.

“La propaganda que utilizan dichos grupos, usa palabras claves y un tipo de lenguaje que no sólo trae confusión, pero que simultáneamente comunica información incorrecta acerca de la acción diferida”, dijeron.

“Palabras como ‘dream’, sueño, Dream Act, o alivio, son algunas de varias palabras que son usadas en esta propaganda para exhortar a la mayor cantidad de jóvenes indocumentados a que participen y apliquen para la acción diferida, cosa que sabemos que nada tiene que ver con ninguna propuesta de ley Dream Act o Acta del sueño, ni tiene beneficios como dicha propuesta de ley”, dijo José Herrera, miembro de la Campaña para una Moratoria a las Deportaciones.

“Esta relación que han hecho entre acción diferida y Dream Act lo consideramos totalmente una irresponsabilidad”, agregó Herrera.

Guadalupe Maya, de 24 años, se sumó a los jóvenes que afirman que existe un mal entendido.

“He hablado con maestros que son abogados y les he consultado acerca del tema. Ellos dicen que de acuerdo a su conocimiento, nadie calificaría para ningún tipo de beneficio de inmigración porque el único que puede hacer leyes de inmigración es el Congreso y esto no fue parte del Congreso, ni tampoco fue una orden ejecutiva del Presidente Obama sino simplemente un memorándum”, dijo la estudiante de trabajo social de la Universidad Dominican, en Illinois.

“Por eso estoy aquí, apoyando la causa para que más gente se dé cuenta y analice la situación, antes de ir y dar su información personal y poner en riesgo su seguridad y la de su familia entrando al sistema de inmigración”, dijo Maya a La Raza.

La activista comunitaria Josefina Vega, de la Misión Católica Anglicana Nuestra Señora de Guadalupe declaró: “Estamos cansados de que nos engañen con promesas que no nos van a cumplir; por eso venimos a este país como inmigrantes para sacar adelante a nuestros hijos y nos los trajimos pequeños para que tuvieran un futuro diferente al nuestro”.

“Les dicen que van a tener por dos años papeles y después ¿qué va a pasar con ellos?, no queremos que sean engañados porque sólo quieren ganar un voto y llegar a la presidencia y cuando ya lo logran, se olvidan de lo que nos prometieron”, dijo Vega.

Herrera agregó que hasta la fecha no se ha hecho ningún análisis político, de los riesgos o de lo que en verdad dice el memorándum del Departamento de Seguridad Nacional emitido al respecto.

“Estas entidades se preocuparon más por encontrar la manera de cómo poder ‘arrear’ a la mayor cantidad posible de jóvenes indocumentados para que entren al sistema de inmigración”, puntualizó Herrera.

Sin embargo, al ser consultado por La Raza, Arreola, de la ICIRR, indicó: “Nosotros venimos con toda nuestra buena voluntad; hay entusiasmo de los jóvenes queremos hacer las cosas bien. Creemos que los que pueden van a calificar, pero los que no califican pues que ni se metan, y si lo hacen será bajo su riesgo”.

Sobre la supuesta “información engañosa”, Arreola respondió: “Quienes dicen eso. Pueden hablar lo que quieran. El Dream Act no ha pasado y no por eso deja de ser parte del Dream Act, porque es un camino. Y los que no quieren aplicar que no apliquen. Tratamos de ayudar a los que se puede, con lo que hay”.