Las campanadas no cesan en Navidad en Chicago

Aunque haga frío o caiga la noche, músicos, cantantes, predicadores, negociantes y voluntarios del Ejército de Salvación reviven el espíritu navideño de miles de residentes de Chicago
Las campanadas no cesan en Navidad en Chicago
En la sede de La Villita, por ejemplo, ya hay 300 familias inscritas para recibir ayuda social en esta Navidad.
Foto: Cortesía

Chicago.- Samuel Vaughin ya perdió la cuenta de cuántas veces ha hecho sonar las campanas, porque este es el cuarto año consecutivo en el que participa recolectando dinero para los regalos de los niños esta Navidad y para los distintos programas que tiene para la comunidad The Salvation Army, también conocido como el Ejército de Salvación.

Vaughin dijo a La Raza que se mantiene en movimiento cantando y bailando para aguantar las gélidas temperaturas de Chicago.

Este hombre casi no siente frío, ya que el tumulto de gente que entra y sale de las tiendas e invaden la avenida State, le da una sensación de abrigo.

“Aunque la economía no está del todo bien, las personas se mantienen dando un dólar, centavos, pero donan lo que pueden; eso es lo importante”, dijo Vaughin y agregó que “el 89% de las donaciones regresan a la gente necesitada”. “Estoy contento porque para mí este 2012 ha sido mejor que el año anterior”, contó el voluntario.

Así como Vaughin, cientos de voluntarios del Ejército de Salvación conforman 30 unidades en Chicago. Su jornada empieza a las 10:30 am y termina a las 6:30 pm. Este horario puede cambiar en otros sectores, como en el centro de la ciudad, ya que la mayoría de voluntarios trabaja a las afueras de las tiendas comerciales, donde la mayor afluencia de público se da por las noches.

“Nosotros recolectamos un poco de dinero en La Villita, en Cicero, Berwyn y en una parte de Oak Park. En vista de que existen 30 unidades, cada una tiene un sector, para que de una u otra manera, los fondos que se entreguen vayan directamente a esa comunidad. Es por eso que se sectoriza, para que apoye la propia comunidad”, explicó Carlos Morán, administrador y director del centro comunitario del Ejército de Salvación, con sede en el barrio de La Villita.

AYUDA PARA TODOS

Morán enfatizó que hay lugares donde la colecta es mucho mayor, porque son zonas con residentes económicamente más solventes. “Hay un sistema de redistribución, para que los sectores desprovistos, como en el área de nosotros, La Villita, pueda recibir la asistencia necesaria”, dijo.

Hasta el momento han alcanzado un 50% del objetivo propuesto. La meta del Ejército de Salvación es juntar 12 millones de dólares. Aunque parece una cantidad grande, para Morán es una suma limitada para la cantidad de servicios que se proveen a lo largo del año, los cuales incluyen centros de rehabilitación, despensas alimenticias, programas después de clases y servicios comunitarios.

En la sede de La Villita, por ejemplo, ya hay 300 familias inscritas para recibir ayuda social en esta Navidad, específicamente para que los niños reciban juguetes y ropa. Esto implica cuatro niños por familia, lo que permitirá ayudar a 1,200 niños, se indicó.

Además de eso, se espera que un total de 600 familias de escasos recursos reciban una canasta navideña.

“Lo poco que uno dé cuando se junta todo, hace la diferencia en individuos y familias. Uno no tiene que ser generoso porque le sobra. Uno da lo que necesita para sí mismo y está dispuesto a compartir. Mientras cada persona comparta algo para el bien común, está ayudando a su prójimo; la satisfacción de ayudar es algo que debe ser la motivación para salir adelante en este proyecto”, mencionó Morán.

MULTIFACÉTICOS PERSONAJES

A escasos días de la Navidad, en el centro han comenzado a aparecer comerciantes que están dispuestos a ‘hacer su agosto’ vendiendo cuanto producto navideño pueda cautivar las miradas de los compradores empedernidos.

Rose Unger se detuvo a ver las distintas figuras de Disney y personajes con motivos navideños que un comerciante elaboraba a base de globos multicolores.

Ni bien el hombre empezaba a formar las figuras con los globos, los pequeños ya querían una muestra de su dibujo favorito.

“Los niños son los que más gozan en estas fiestas decembrinas; quieren que se les compre cuanto miran sus ojos. No siempre se les puede complacer, pero en estos casos hay que apoyar la creatividad”, contó Unger, mientras caminaba por la avenida Michigan.

No faltan los predicadores del evangelio a las afueras de las tiendas, dando mensajes navideños y vendiendo libros con motivos religiosos relacionados con la Navidad a quienes pululan en las aceras.

“Tips make me move” (las propinas hacen que me mueva). Esta frase pintada en un balde blanco al lado de un hombre vestido de ese mismo color que simula ser un robot, indica que para gozar del espectáculo habría que soltar la ‘feria’.

Y no faltaron los ritmos tropicales a pesar del frío diciembre, pues en la esquina de las calles Washington y State, un saxofonista y un percusionista deleitaron a los espectadores callejeros con música brasilera. Para ellos, la fiesta recién empezaba a las ocho de la noche, mientras que para algunos voluntarios del Ejército de Salvación era hora de guardar las campanas y la olla roja, descansar e irse casa, porque a ellos les espera una ardua tarea, que es dar alegría a muchos niños de Chicago con un pequeño presente este 24 de diciembre.