Vida y muerte de niños que cruzaron solos rumbo a Illinois

Los menores centroamericanos que logran cruzar la frontera hacia Estados Unidos y son detenidos quedan en proceso de deportación, pero juristas y activistas dicen que algunos pueden obtener protección legal

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Vida y muerte de niños que cruzaron solos rumbo a Illinois
En la fotografía el menor Gilberto Ramos quien falleció en su intento por cruzar la frontera.
Foto: Foto Belhú Sanabria / La Raza

BENSENVILLE, IL — Esbin Ramos mira con tristeza y conserva con celo una de las pocas fotografías que tiene de su hermano, el guatemalteco Gilberto Ramos, de 11 años, en su domicilio en el suburbio de Bensenville.

Cargado de sueños y esperanzas, Gilberto Ramos intentó cruzar la frontera desde México hacia Estados Unidos porque quería estudiar y trabajar para ganar dinero y solventar los gastos del tratamiento de su madre Cipriana Juárez, quien padece de epilepsia.

Los Ramos eran cuatro hermanos —ahora sobreviven dos— y la familia vive en la aldea San José Las Flores, Chiantla, Huehuetenango.

A pesar de la escasez económica en el hogar, Esbin le advirtió a su hermano de los peligros de cruzar la frontera porque él ya lo había experimentado hace dos años, cuando emigró a Estados Unidos.

Pero Gilberto tenía la idea fija de emigrar al Norte y emprendió su recorrido un 17 de mayo con un rosario que le dio su madre.

Estaba vestido con botas y un pantalón de mezclilla y llevaba un número de teléfono de su hermano, que vive en Bensenville, escrito en el interior de la hebilla del cinturón. Recurrió a la ayuda de un coyote que, según cuenta su hermano mayor, pidió a la familia unos $6,500.

Gilberto no logró encontrarse con su hermano Esbin, de 25 años, pues murió en el desierto. La causa de su deceso no ha sido determinada pero se presume que murió por deshidratación a consecuencia del calor. El cuerpo fue hallado cerca de La Joya, unos 32 kilómetros al oeste de McAllen, Texas.

Esbin cuenta que a mediados de junio recibió una llamada de McAllen con la noticia de la muerte de su hermano. Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala y el consulado guatemalteco en McAllen gestionan la repatriación del cuerpo y cubrirán los costos de su traslado a Guatemala.

“Ahorita se escucha en ‘Guate’ que hay mucha violencia, por donde nosotros vivimos hay muchas ‘Maras’ y a veces a ellos [los menores] los buscan. Por eso huyen, es difícil la situación porque también si cruzan solos les puede pasar algo en la frontera, no quisiera que le pase a nadie lo mismo que le ocurrió a mi hermano, piénsenlo bien”, dijo Esbin Ramos, quien trabaja en un restaurante como ayudante de cocina.

Miguel Ángel Maradiaga, de 16 años, hizo pública su historia en Univisión Chicago sobre qué lo obligó a dejar su natal Honduras para emigrar solo hacia Estados Unidos e ir en busca de su madre Olga Casco, quien vive en el suburbio de Waukegan junto a su hija menor Angie Ordoñez, de 11 años y ciudadana estadounidense.

Michell Yerichana Maradiaga, de 18 años, y su hermano Miguel al igual que otros de sus familiares fueron testigos de un hecho violento que ocurrió en su domicilio en la ciudad de Juticalpa Olancho, al sur de Honduras, en donde las ‘Maras’ en plena contienda callejera ingresaron a su hogar, amenazaron a los jóvenes e hirieron con arma de fuego a su abuela.

Según se lee en textos judiciales, el hecho ocurrió el 8 de mayo de 2010 y también hubo dos jóvenes muertos dentro de la vivienda.

Después de lo ocurrido estos dos hermanos decidieron huir del peligro y reunirse con su madre, por lo que cruzaron la frontera solos desde México hacia McAllen, en Estados Unidos.

“Nos detuvo la patrulla fronteriza, estuve con ellos 10 días, pero mi hermana sólo tres porque por ser mayor de edad a ella la trasladaron a un centro de detención”, contó el menor a La Raza.

“La mayoría de menores eran de Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, los niños más pequeños que vi tenían de cuatro años en adelante”, dijo este hondureño de 16 años.

Después de estar en un albergue para menores por una semana, pudo reencontrarse con su madre, quien es madre soltera y luchará para que sus dos hijos no sean deportados.

En el departamento de protección del Consulado General de Guatemala en Chicago reciben casos de menores no acompañados de Guatemala y apoyan periódicamente a las trabajadoras sociales de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR), verificando documentos de identificación y buscando traductores. “Recuerde que en Guatemala hablamos varios idiomas mayas y a veces los menores no hablan su mismo idioma”, dijo Hugo Hun, cónsul General de Guatemala en Chicago.

Después de que la Agencia de Protección de Fronteras y Aduanas (CBP) procesa a un menor, se le coloca en proceso de deportación antes de ser referido bajo custodia de ORR, para luego reunirlo con sus familias o ponerlo bajo protección de una familiar temporal.

Según CBP, el número de menores no acompañados que cruzan la frontera ha ido en aumento, específicamente menores que emigran de El Salvador, Guatemala, Honduras y México. En 2009 el cruce de menores no acompañado fue de 19,418 niños, en 2010 fue de 18,168, en 2011 de 15,701 y en 2012 de 24,120. Las cifras en 2013 aumentaron a 38,045 y en lo que va de 2014 los menores representan unas 46,188 personas. Funcionarios estiman que hasta 70,000 niños podrían cruzar la frontera tan solo este año.

La abogada Mony Ruiz-Velasco, especialista en inmigración y quien trabajó como supervisora de menores no acompañados por más de 10 años para National Immigrant Justice Center, dijo que muchos de esos menores están huyendo “no nada más porque se quieren venir sino que están huyendo de una situación de pobreza extrema, de violencia, por lo que pueden calificar para asilo político”.

Hay otros jóvenes que califican para una visa especial para menores. Al haber sido muchos de ellos víctimas de violencia, maltratados, abandonados o sujetos a negligencia en su país, esto puede calificarlos para una visa especial en Estados Unidos. Y hay otros niños que son víctimas de tráfico humano, pero todo se tiene que evaluar caso por caso.

En cuanto a las deportaciones la jurista dijo que a los menores los pueden deportar. “Por ley a los menores tienen que ponerlos en procedimiento de deportación”, dijo Ruiz-Velasco a La Raza.

Menores no acompañados hay de todas la edades: “la más pequeña que representé tenía 18 meses de edad, pero he representado a niños de dos, tres, cuatro años que cruzaron con alguien, que no se sabía ni quién era la persona que la trajo”, señaló la abogada.

Por su parte, la reverenda Sara Wohlleb, de la Coalición Nuevo Santuario de Chicago, dijo que una de las causas principales de por qué huyen los niños es que las ‘Maras’ los están reclutando en las escuelas: “llegan a las escuelas, cogen a un niño y le dicen: ‘trabajas conmigo en mi Mara vendiendo drogas o lo que sea o te voy a matar’”.

Wohlleb dijo que no hay protección para que los menores que no quieran colaborar con la ‘Mara’; “no hay sistema judicial… en muchas de estas comunidades no puedes ir a la policía, no tienen protección de nadie”.

“A dónde van a huir… no están huyendo solo a los Estados Unidos. Estamos escuchando de Costa Rica, de Belice, otros países que rodean Centroamérica también están recibiendo más peticiones de asilo político, están respondiendo a las crisis, pero la mayoría ve que hay protección en Estados Unidos o tienen familiares y se quedan allí”.

Los menores pueden defenderse y algunos tienen éxito si tienen abogado, dijo la reverenda Wohlleb. “El gobierno de Estados Unidos no provee abogados para ellos, pero el presidente Barack Obama dijo que iba a proveer fondos para 100 abogados y estamos recibiendo más de 50,000 menores. Con 100 abogados qué vamos hacer”, comentó Wohlleb.