Una distracción muy costosa: conducir a exceso de velocidad en Chicago

Ser viejo no tiene nada que ver con la edad, sino con la actitud. Acerca de esto hemos hablado antes, yo lo veo, lo siento y lo practico.
He hablado  con mujeres que tienen 30 años y  su actitud es la de una mujer mayor, bravas y serias. También suelo encontrarme con damas arrugaditas que van a los festivales y cuanto sarao  ocurre en Chicago, con actitud de fiesta, frescas y lozanas, sonríen y alegran a todo el que se les acerca.
Hablo del tema porque aunque me siento muy bien en mis sesentas, ahora decidí cambiar mi actitud y conducir mi auto como mis vecinas: una cubana de 78 y una de Ucrania de 82; es decir, como una señora ‘bien grande’, despacito.
La razón de este cambio se lo debo al Departamento de Finanzas  de Chicago: en dos meses me han puesto siete tickets por exceso de velocidad, no  porque conduzca como loca en la autopista sino porque saliendo del suburbio donde vivo, hacia Chicago, tenemos decenas de cementerios, parques y escuelas y en esas zonas, en donde hay más cámaras que en ningún otro lugar, hay que ir a menos de 30 millas.
Cuando manejo escucho música y canto para distraerme, pero ya la distracción me está saliendo cara. Cada foto que le toman a mi carrito me cuesta entre $65 y $100.
En dos meses he tenido que pagar $525 en multas, han sido  tantas y tan seguidas que pensé que era la misma que me la mandaban varias veces.
Bueno, ya aprendí, puse un papelito en el auto que dice: ‘sal más temprano, maneja como una señora mayor y cada vez que te recuerden a tu mamá por ir despacio, sonríe, te acabas de ahorrar $65’.