Llegó, habló pero Trump no se retractó
Aquí estuvo en Chicago el lunes con sus sacos de $250 dólares y su muy peinada cabellera que ya es conocida por la gente. Me refiero a Donald Trump, el multimillonario hombre de negocios y promotor de concursos de belleza y reality shows y ahora, ahem, precandidato presidencial.
Trump aun con un poco más de 100 personas afuera del City Club que protestaban su presencia, no se disculpó por sus lacerantes palabras contra los mexicanos cuando anunció que quiere manejar el país.
Al contrario, el Donaldo afirmó sus declaraciones antimexicanas y dijo que son “100% la verdad”.
Trump es el único de todos los otros candidatos que realmente cree que después de Dios él es el que tiene más sabiduría sobre la Tierra.
No importa, claro, que lo que él presume de sabiduría no sea más que la suma de las experiencias de un magnate en bienes raíces que ha tenido acumen en los negocios.
Afuera del City Club en donde habló Trump, más de 100 mexicanos sostuvieron cartelones castigando a Trump por sus mal dirigidas palabras que apuntan al problema de inmigración y la tendencia en este país de siempre culpar a los inmigrantes más recientes de todos los males imaginables.
Adolfo Bautista, uno de los manifestantes afuera del City Club, que estaban restringidos por una barrera, lo puso mejor que todos al decir: “Este señor no sabe nada de historia, debería ir a la escuela”.
Pero regresando al porqué de su discurso antiinmigrante, la razón que se le ocurre a esta columna es que Trump, una persona que nunca ha tenido un puesto político, quiso atraer la atención de la base ultraconservadora republicana que ve a los inmigrantes hispanos como su enemigo para promover su candidatura. Aun así, su candidatura está muerta antes de llegar a la sala de urgencias pues en una encuesta de NBC el 74% de los republicanos declaró que no se ve votando por Trump.
El Donaldo es un camaleón que cambia de color pues su afiliación política tiene la forma de un zigzag hecho con crayones en una hoja de papel. En julio de 1987 Trump se declaró republicano, luego en 1999 cambió a independiente. Dos años después en 2001 se declaró demócrata y luego, nueve años más tarde, cambio de nuevo a republicano. Finalmente en 2012 escribió en su boleta “Yo no deseo inscribirme en ningún partido.” Ahora, tal parece, es republicano de nuevo.
Trump es la persona a quien el presidente Barack Obama llamó “un pregonero de circo” cuando hace años el magnate estaba obsesionado por saber si Obama había o no nacido en Estados Unidos.
El periódico Christian Science Monitor también escribió que la candidatura de Trump es “un regalo para los demócratas porque él va a hacer de la campaña un circo.” Y sí, tal parece que el circo ya comenzó.