Comunidades inmigrantes de Chicago necesitan más servicios de salud mental

Aunque existen destacadas organizaciones que brindan asesoría y servicios de salud mental a las comunidades inmigrantes, incluidos los indocumentados, la necesidad es grande y se necesitan más terapeutas, sobre todo bilingües
Comunidades inmigrantes de Chicago necesitan más servicios de salud mental
Liliana Mondragón recibe terapia en Centro de Salud Esperanza de La Villita.
Foto: Belhú Sanabria/La Raza

Liliana Mondragón, de 19 años, fue diagnosticada con depresión y ansiedad y recibe terapia en el Centro de Salud Esperanza de La Villita.

Mondragón dijo que lo que le afectó emocionalmente fue enterarse de su condición migratoria y el terminar la relación con su exnovio, pero no fue lo único. “Mis padres se divorciaron cuando era pequeña. En la secundaria se burlaban de mí porque me veía diferente, no me arreglaba, no me maquillaba a diferencia de otras estudiantes y usaba siempre el cabello amarrado”, explica.

Los cortes que Liliana se hacía en los brazos y en algunas partes del cuerpo son parte del pasado, la joven asegura que las terapias que recibe la han ayudado mucho: “Antes me lastimaba, me cortaba con clips de papel y con todo lo que tenía punta, me hacía pequeños cortes en los brazos, y en otras partes del cuerpo para que no se notara, de esa forma calmaba mi ansiedad, creía que todo lo malo me pasaba a mí y eso me afectaba”.

Con el apoyo de su familia y de su terapeuta Jessica Boland, la joven Liliana ha salido adelante y actualmente asiste a la Universidad Northeastern. “Estoy en un punto en el que estoy bien feliz, si algo me pasa ya sé cómo controlarlo”, dice Mondragón.

Experiencias traumáticas

“Dolores de cabeza, palpitaciones en el pecho, dificultad para dormir y para concentrarse” son algunas de las molestias por las cuales las personas acuden al médico dice Jessica Boland, terapeuta del Centro de Salud Esperanza de La Villita.

“Si después de los estudios y chequeos todo sale normal, probablemente el problema es emocional, el médico lo derivará con un terapeuta para que lo evalúe. En la mayoría de los casos, los pacientes con este tipo de malestares son diagnosticados con estrés, depresión y ansiedad”, indicó Boland.

Hay personas que han tenido experiencias traumáticas, menciona Boland, ya sea por algo que pasó en la niñez en su país, por su experiencia al cruzar la frontera o por su condición migratoria. “Por ejemplo, tengo una paciente de Honduras, ella fue víctima de violación en la frontera de Honduras”, comentó.

Boland también ha brindado terapia a menores cuyos padres han sido arrestados por autoridades migratorias. “Estos niños tienen mucho miedo, no saben qué va a pasar con sus madres, extrañan a sus padres que no están con ellos, los niños están sufriendo depresión, hay muchos cambios en su comportamiento y en la escuela tienen bajas calificaciones”.

El Centro de Salud Esperanza en sus tres localidades brinda servicios de salud mental anualmente a unos 2,000 pacientes entre niños y adultos, si este último no tiene seguro médico hay una escala de precios basada en sus ingresos.

Entrenamiento organizado por Raíces al Bienestar sobre salud mental para vecinos de la comunidad en un jardín comunitario de la calle Trumbull en La Villita.
Entrenamiento organizado por Raíces al Bienestar sobre salud mental para vecinos de la comunidad en un jardín comunitario de la calle Trumbull en La Villita.

Eliminando barreras

Por su parte, el programa de Bienestar Comunitario de Saint Anthony Hospital ofrece terapia individual, familiar, de pareja, grupal y especializada. “La terapia grupal la conforman varios grupos, incluso grupos que son de hombres, una tercera parte de nuestros clientes son hombres” menciona  Arturo Carrillo, director del programa de Bienestar Comunitario de Saint Anthony Hospital.

La consejería, dice Carrillo, es una forma de que la gente tenga un espacio para hablar y ser escuchada.

Sara Briseño, coordinadora de la colaborativa Raíces al Bienestar que convoca Enlace Chicago, dijo que dicha colaborativa no brinda servicios directos pero sí coordina un sistema para referir a personas en la comunidad a distintos proveedores cuando se necesitan los servicios de salud mental u otros apoyos sociales. “Hay muchas personas en la comunidad inmigrante al suroeste de Chicago que quieren ir a los servicios de salud mental pero se les hace difícil por el costo, la falta de transporte, el no tener seguro médico, por su condición migratoria y porque muchas veces no saben dónde brindan servicios de salud mental”, indicó Briseño.

Según Carrillo, el enfoque del programa que dirige es eliminar las barreras –que son el costo, el no tener seguro de salud y el ser indocumentados-  que existen al acceso de salud mental ofreciendo servicios gratuitos a la gente que no tiene seguro médico y que habla español.

“La necesidad que nosotros vemos y muchos miembros de la colaborativa Raíces al Bienestar es que no hay suficientes recursos de salud mental. Aunque nosotros hemos aumentado el número de terapeutas nuestra lista de espera es de seis meses, eso significa que hay necesidad de terapeutas, la gente está buscando consejería. Incluso nos llega gente fuera de la ciudad que busca nuestros servicios porque en los suburbios existen menos recursos”, recalcó Carrillo.

“Mi hija tiene pesadillas”

María (quien prefirió mantener su apellido en reserva) tiene estrés y depresión por lo que recibe terapia por medio del programa de Bienestar Comunitario de Saint Anthony Hospital.

La hispana es una madre soltera indocumentada con tres hijos de 12, 11 y 3 años que son ciudadanos estadounidenses. “El ser indocumentada es frustrante, en los trabajos te pagan muy poco y te dan unos horarios que a veces no coinciden con los horarios en que tus hijos están en casa. Es frustrante el sentir cómo se te cierran las puertas, para poder sacar adelante a tus hijos y en cierto modo, el estrés te ocasiona a veces que no puedas ni dormir”.

Sin embargo, recibir terapia le ha ayudado a enfrentar los retos y dificultades y “a no sentirme que me estoy hundiendo sin poder encontrar una solución”, comenta María.

El tema de las elecciones presidenciales no falta en las pláticas de los estudiantes, cuenta María. “Mi hija me pregunta continuamente: ‘Mamá, ya va llegar noviembre, ¿qué va a pasar?’. ‘No lo sé’, respondo. Mi hija tiene pesadillas y se despierta llorando porque teme que me deporten a mi país y que ellos se queden solos”.

Si bien el estatus migratorio es un factor que causa mucho estrés en una persona indocumentada, no es la única cosa, según Briseño. “También lo causa la falta de un buen trabajo, la falta de apoyo en la casa, hay muchas diferentes cosas que contribuyen a que alguien venga por servicio. La comunidad inmigrante busca servicios de salud mental donde los entiendan culturalmente, hablen español, donde se sientan bien compartiendo sobre su estatus migratorio, por eso los referimos con proveedores de salud con los que se sientan que pueden recibir ayuda”.

Boland, Carrillo y Briseño coinciden en la importancia de tener  más terapeutas bilingües para un adecuado tratamiento y diagnóstico de los pacientes. “Cuando alguien está hablando de un tema emocional es más fácil hablar con el paciente en su primer idioma”, remarcó Boland.

Salud mental en La Villita

1 de cada 3 personas con necesidad de apoyo de salud mental asisten a servicios de consejería anualmente, se indicó en un informe de la colaborativa Raíces al Bienestar sobre las necesidades de salud mental en La Villita en 2014.

 

Impacto en menores

A nivel nacional, se estima que 4.5 millones de niños que son ciudadanos estadounidenses viven en familias con estatus legal mixto. Estos niños y sus familias viven con ansiedad por el futuro, temerosos que el arresto, la detención o la deportación separe a sus familias, señaló un reporte de la organización Human Impact Patners publicado en 2013.

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