Siempre aparecen los ‘magos’ para ‘guiarnos’ y quitarnos unos dólares

Creo que el trabajo más fácil, quizás después de locutor de radio, es el de dar consejos a los demás. Lo comento porque el periodista Ismael Cala, quien aparecía en un programa en CNN en español, anunció su retiro de la televisión para “reinventarse” como consejero.

En un discurso en su programa en CNN en español, Cala anuncio que sintió el “llamado” de ingresar a esta rama de, como él lo llamó, “mindfulness”.

“Hoy mi misión es otra,” dijo Cala al dejar el periodismo: “Mi historia es de constante reinvención, autoestudio y aprendizaje, pero también desaprender”.

Ahora que deja el periodismo, Cala anunció lo que hará para dar cabida a su  “llamado”. “Ahora dedicare mi tiempo y energía a crear programas, seminarios, eventos, viajes con propósito, libros, columnas, experiencias para elevar nuestro nivel de vida,” dice este consejero.

Espero que Cala no resulte uno de esos personajes que tejen historias para los demás a un costo monetario y se convierten en parodias de sí mismos vestidos en ropas de magos. No dudo que Cala sea sincero pero solo apunto que esta ‘reinvención’ ya la hemos visto muchas veces.

La industria de dar consejos es una muy grande en donde gente que no quiere poner nada de su parte busca una solución mágica y rápida para obtener lo que busca y nunca falta quien les diga lo que quieren escuchar por unos cuantos dólares.

En el pasado todo padre le recordaba a sus hijos la máxima de que “hablar no cuesta nada” y les advertía sobre personas que prometen mucho y el único propósito escondido es que la gente que los escucha “suelte la lana”.

Los personajes que incurren a esta industria de ofrecer consejos a los demás usualmente reconocen  muy bien que la humanidad está compuesta de gente insegura llena de temores, sueños rotos, fracasos y fobias.

Luego estos “consejeros” llegan, alzan su carpa como en los viejos tiempos  y tomando una lección de los merolicos empiezan “pásele, pásele aquí  tengo su solución, los mejores consejos para que usted obtenga el Nirvana que busca, pásele, pásele, solamente veinte dólares  la entrada”.

Que alguien realmente tome a estos consejeros en serio es algo que se me escapa pero a través de los años ya hemos visto a muchos personajes  que vienen a descifrar el universo para nosotros los no iluminados.  Lo único que piden estos sabios, claro, es que compremos sus libros, sus  CD y  asistamos  a sus seminarios por una cifra considerable de dinero en donde, según ellos, “todo será revelado”.

En los tiempos de antes también había otras personas “reinventadas” que viajaban de feria en feria jugando ‘En donde quedó la bolita’ con la gente y otros que se disfrazaban de magos con nuevas ropas para hacer creer a la gente que ellos podían leer su futuro.

Hagamos aquí una pausa para recordar la máxima que atribuyen a P.T Barnum, el gran cirquero, pero que también la pudo haber dicho algún tahúr en un bar del viejo Chicago: “Nace un tonto a cada minuto”.  Recuerde estas palabras cuando alguien le quiera vender  sus consejos.