Cómo recortar tus costos de atención médica ahora

Nuestros 14 pasos te ayudarán a guardar dinero en vez de gastarlo en medicamentos y visitas al consultorio

Si los costos de tu atención médica están aumentando rápidamente, estás en la misma situación que muchos. Alrededor del 25% de los estadounidenses reportaron tener dificultad para pagar sus facturas médicas el último año, de acuerdo con una encuesta de la Kaiser Family Foundation y el New York Times.

Todo, desde las primas del seguro hasta los pagos de desembolso directo por los medicamentos y las visitas al médico han aumentado en precio para la mayoría de nosotros en años recientes. De acuerdo con la Oficina de Estadísticas Laborales, los gastos por la atención médica sumaron un 7.8% de los gastos promedio de los consumidores en el 2015.

En el 2006, solamente fueron de un 5.7%. Tus costos probablemente han subido, independientemente de si usas Medicare, un seguro patrocinado por el empleador o un plan del mercado de seguros médicos. “Incluso si tienes un ‘buen’ seguro médico, probablemente estés pagando más de tu bolsillo de lo que te gustaría, especialmente debido a que los deducibles, el coaseguro y los copagos pueden consumir mucho dinero”, dice Lydia Mitts, analista ejecutiva de pólizas en Families USA, una organización de apoyo al consumidor en la atención médica.

Alrededor de dos tercios de los consumidores están tratando de reducir los costos por la atención médica. Nuestras estrategias expertas te pueden ayudar.

Da pasos que te ayuden a ahorrar en los medicamentos

El pago promedio de gastos de bolsillo para aquellos que toman medicamentos de venta con receta es de $792 anualmente. Alrededor del 11% de nosotros gasta más de $1,200 al año, según una encuesta nacional de Consumer Reports Best Buy Drugs. Para reducir los costos:

Verifica el precio con el médico. Cuando tu médico te recete un nuevo medicamento, pregúntale el precio antes de irte del consultorio. A pesar de que casi 8 de cada 10 recetas médicas se surten hoy con medicamentos genéricos, los cuales pueden ser hasta un 90% más económicos que los medicamentos de marca, no todos los medicamentos están disponibles como genéricos. (Y algunos genéricos cuestan mucho dinero). En esos casos, habla con tu médico o farmacéutico acerca de opciones de menor costo para la misma clase de medicamentos. (Si tu médico no está seguro acerca de los precios, puedes ir a sitios web como GoodRx o Blink Health antes de surtir una receta médica).

Pide una receta para tres meses. Esto podría ser significativamente más barato para los medicamentos que tomas a largo plazo. Si usas tu seguro, pagarás un copago en lugar de tres. Los negocios minoristas como Costco y Walmart a menudo ofrecen programas de medicamentos genéricos con descuento, en donde pagas $10 por un suministro para 90 días, lo cual sale a menos de $4 cada 30 días.

Compara precios. Algunos planes comerciales, así como los planes Advantage y la Parte D de Medicare tienen farmacias preferidas, las cuales pueden ofrecer precios más bajos a los miembros del plan. Pero es posible que no siempre consigas las mejores ofertas de esta manera, así que busca una farmacia que ofrezca los mejores precios en medicamentos que necesites de forma regular. En general, nuestra investigación descubrió que las cadenas de farmacias grandes eran las que más cobraban, y los negocios minoristas que son megatiendas tenían los precios más competitivos.

Pide una rebaja en el precio. Los representantes de algunas tiendas, como Costco, nos indicaron que sus contratos con los planes de la Parte D de Medicare les prohíben a los farmacéuticos ofrecer un mejor precio, a menos que el cliente pregunte directamente. “Incluso si los farmacéuticos se niegan a reducir el costo de tu medicamento, les impulsará a buscar cualquier programa de descuento, tarjetas y cupones disponibles”, dice Jeff Rice, M.D., Presidente de Healthcare Bluebook, el cual ayuda a los consumidores a determinar los precios de los servicios médicos. Y no descartes las farmacias independientes, en donde “a menudo puedes tener suerte si pides un precio más bajo, ya que los farmacéuticos podrían tener más flexibilidad para igualar o mejorar los precios de la competencia”, dice Rice.

Considera una farmacia en línea. Podrías ahorrar si usas una farmacia en línea de bajo costo, tal como HealthWarehouse.com. Pero asegúrate de usar un minorista en línea que opere dentro de EE.UU. (es ilegal ordenar medicamentos extranjeros), que esté autorizado y tenga un farmacéutico autorizado por el estado. (Revisa nabp.net para encontrar sitios acreditados). Debe mostrar el símbolo de VIPPS para demostrar que es un sitio verificado de práctica de farmacia en internet.

Realiza una verificación de los medicamentos. El adulto promedio toma 4.6 medicamentos de venta con receta regularmente. Al menos una vez al año, repasa tus medicamentos con tu médico. “Es posible que haya algunos que sencillamente ya no necesitas”, dice Davis Liu, M.D., un doctor en medicina familiar para Kaiser Permanente en Roseville, Calif. y autor de “The Thrifty Patient” (Stetho Publishing, 2012).

Ahorra en el consultorio médico, el laboratorio y el hospital

El precio de los exámenes y procedimientos puede variar dependiendo de factores tales como tu seguro o el proveedor o centro de atención médica que uses. “Es increíble cuánto varía el costo incluso en el mismo código postal”, dice Rice. Por ejemplo, Healthcare Bluebook descubrió que una cirugía de catarata cuesta de $2,684 a $8,662 en diferentes centros de Charleston en West Virginia. Prueba estas estrategias de ahorro:

Verifica los precios con anterioridad. La mayoría de las compañías aseguradoras tienen herramientas en línea que ayudan a los consumidores a determinar sus costos de desembolso directo con los proveedores de la red. (O puedes ir a healthcarebluebook.com o clearhealthcosts.com para encontrar los precios locales). Los consumidores que usaron su herramienta del seguro médico para determinar con precisión los costos de los estudios del sueño y las pruebas de diagnóstico por imágenes gastaron alrededor de 12% menos, según un estudio en la revista científica JAMA Internal Medicine.

Pide un precio más bajo por un procedimiento. Cuando usas la información de los precios locales, también es posible que puedas negociar directamente con tu médico u hospital. “Si se dan cuenta de que podrías irte a un lugar más económico para recibir la atención médica, podrían automáticamente reducirte el precio”, explica Rice.

Debes saber cuándo hacer el pago de tu bolsillo. Si tienes un deducible alto y no piensas que lo cubrirás durante el año, tal vez te puedas beneficiar al pagar el precio en “efectivo” o no por medio del seguro. “Es una molestia para el consultorio de tu médico completar la papelería y darle seguimiento con las compañías aseguradoras para que les paguen, así que con frecuencia agradecen la posibilidad de evitar eso al ofrecerte un descuento”, dice Jeanne Pinder, fundadora de Clear Health Costs, la cual compara los costos de la atención médica en varias ciudades en Estados Unidos.

¿Te ayudarán a ahorrar los médicos en línea?

Los sitios web tales como Doctor on Demand y MDLive prometen una atención médica conveniente y no costosa: $49 por un chat con vídeo de 15 minutos, por ejemplo. Pero es posible que no los cubra el seguro, así que el costo de desembolso directo podría ser más alto que tu copago regular.

Y la calidad de la atención por medio de la computadora podría no ser pareja: Un estudio reciente de University of Pittsburgh descubrió que era más probable que los médicos recetaran antibióticos para las infecciones de los senos nasales o infecciones del tracto urinario a pacientes que trataban en línea que a los que atendían personalmente. También era mucho menos probable que los médicos en línea ordenaran pruebas de confirmación de los cultivos urinarios para las infecciones del tracto urinario (UTI).

Nuestros expertos dicen que las consultas médicas virtuales se deben reservar para inquietudes sencillas, tales como una tos, dolor de garganta y diarrea de corto plazo. Y si optas por este sistema, busca un sitio que esté acreditado por la American Telemedicine Association (ingresa a americantelemed.org y busca los servicios acreditados). Evita sitios que pregonan suplementos u otros productos, que no comparten el estatus de la licencia de sus médicos o que recomiendan exámenes médicos no relacionados con tu queja.

Pinder experimentó esto cuando su hija requirió un examen de imágenes por resonancia magnética. “Llamé a diferentes centros y pregunté cuál era su precio por pago ‘en efectivo’, obteniendo un rango entre $600 y $900”, dijo. “Uno dijo que tuvieron una cancelación de última hora y que, si llegaba esa noche, podrían hacérsela por $450”.

Sé inteligente respecto a los cobros

Ya sea que estés tratando con un problema médico de largo plazo que requiera una cadena de visitas al consultorio médico, prepararte para una cirugía programada o visitar la sala de emergencias, los cobros resultantes podrían ser abrumadores. Hay 4 pasos clave que te pueden ayudar.

1. TEN CUIDADO CON LAS SORPRESAS FUERA DE LA RED

De acuerdo con una encuesta del 2015 realizada por Consumer Reports National Research Center casi un tercio de los estadounidenses con seguro privado habían recibido un cobro médico “sorpresa” en los dos años anteriores. “Esto puede suceder, por ejemplo, cuando tienes una operación y resulta que uno de los médicos, como el anestesiólogo, no está en la red”, dice Lydia Mitts de Families USA.

Incluso si fueras a un hospital dentro de la red de tu seguro, tu aseguradora podría no cubrir ese costo y el hospital o el médico pueden cobrarte legalmente. Así que si te vas a realizar un procedimiento electivo, avisa al hospital y al cirujano con anticipación que quieres usar solo proveedores de la red. Pregunta los nombres de todos los médicos y laboratorios externos que puedan participar en tu atención médica. Luego llama a tu compañía aseguradora para confirmar que están en tu red.

2. ELIGE UNA SALA DE EMERGENCIAS CON ANTICIPACIÓN

Muchas salas de emergencias cuentan con médicos que tal vez no acepten tu seguro, incluso si el hospital está en la red. Un estudio reciente en el New England Journal of Medicine descubrió que más del 20% de las personas que acuden a la sala de emergencias reciben tratamiento de un médico que no forma parte de la red.

Así que planifica anticipadamente. Llama al departamento de cobros del hospital de tu red que hayas elegido y pregunta si usa médicos de la sala de emergencias que no están en la red. Entonces, si tienes que acudir a la sala de emergencias, al llenar los formularios de admisión, solicita consultar solo con proveedores de la red.

3. PELEA LOS COBROS INJUSTOS

Si recibes un cobro fuera de la red, trata de negociar con el médico que te facturó. Luego, pídele a tu aseguradora que cubra el costo. Si ninguno cambia de opinión, presenta una apelación ante tu compañía aseguradora. Para reforzar tu caso, pídele a tu médico de atención primaria o especialista que envíe una carta indicando que el tratamiento en la sala de emergencias era médicamente necesario. La Fundación Defensora del Paciente (patientadvocate.org) ofrece ayuda sin costo para las inquietudes relacionadas con los cobros.

4. LEE CUIDADOSAMENTE LAS FACTURAS MÉDICAS

Casi la mitad de los reclamos de Medicare auditados por el gobierno contienen errores, según una revisión de NerdWallet del 2014. Y la Asociación Médica Estadounidense indica que alrededor del 7% de los cobros médicos tienen errores. Así que siempre pide facturas detalladas de tu médico u hospital, léelas detenidamente y guarda el papeleo relacionado con los cobros, incluyendo tus declaraciones de la Explicación de beneficios, y familiarízate con los errores comunes, como por ejemplo, códigos incorrectos y errores de ortografía.

Informa a tu aseguradora, proveedor de atención médica u hospital si ves algo que es un error. “Un error aparentemente pequeño como una falta de ortografía en tu nombre o un número equivocado en el número de la póliza puede hacer que rechacen un reclamo”, dice Pinder.

Adopta un estilo de vida saludable

Mantente en forma y es posible que gastes menos en atención médica. Así que, come bien, evita el tabaco, mantén un peso saludable y: practica ejercicio con frecuencia. Las personas que practican aproximadamente 30 minutos de actividad moderada la mayoría de los días de la semana ahorran en promedio $2,500 al año en los costos de atención médica, de acuerdo con un estudio reciente publicado en JAMA, en parte porque terminan en el consultorio médico con menos frecuencia. “Algunas veces, esos son los mejores ahorros de todos”, dice Liu.

4 pasos que pueden salir contraproducentes

1. IGNORAR LAS FACTURAS MÉDICAS

Esto puede afectar tu puntaje crediticio. En cambio, llama a los médicos que enviaron las facturas y pregúntales sobre un plan de pagos. Un servicio de asesoría crediticia no lucrativo (encuentra uno en nfcc.org) también te puede ofrecer consejería a bajo costo o sin costo y negociar con los acreedores por ti.

2. ESCATIMAR EN MEDICAMENTOS

Un 17% de las personas en nuestra encuesta de Best Buy Drugs optó por no surtir sus recetas médicas debido al costo; alrededor del 12% tomó un medicamento vencido por la misma razón. Ambos pueden poner en peligro tu salud. En algunos casos, podrías ahorrar dinero al pedirle a tu médico una dosis más alta de un medicamento y luego dividirlo. Pero algunos medicamentos, como los medicamentos de acción gradual, de larga duración y combinados, no se deben dividir.

3. ACEPTAR MUESTRAS GRATIS

Está bien obtener muestras gratis de tu médico si estás usando un medicamento para una necesidad de una sola vez, digamos, para tratar una erupción en la piel, pero no para una afección crónica. La práctica puede aumentar la probabilidad de que termines usando un medicamento de marca costoso. “Esta es una buena manera de ‘engancharte’ con un medicamento caro. Tu médico podría decir, ‘Oye, está funcionando bien, ¿por qué habríamos de cambiarnos a un genérico?’”, dice Davis Liu, M.D.

4. AUTODIAGNÓSTICO EN LÍNEA

Los médicos hicieron el diagnóstico correcto con más de una doble frecuencia que 23 sitios web en línea para comprobar síntomas, descubrió un estudio publicado en octubre pasado en JAMA Internal Medicine.

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