Trump prometió cambios, pero la realidad política se le impone

Trump asegura que se guía por instintos, considera que ser impredecible en realidad es una virtud, y justifica su evolución como su innata “flexibilidad” de ajustar posturas
Trump prometió cambios, pero la realidad política se le impone

WASHINGTON.- El presidente Donald Trump llegó al poder de la mano de un mensaje populista y con promesas de “poner a EEUU de primero” pero, desde el Despacho Oval, no sólo no ha podido cumplir sus promesas sino que ha moderado sus posturas, desatando la ira entre sus votantes.

Trump se postuló a la presidencia como alguien incorruptible, sin ataduras a grandes donantes y ajeno a la clase política, y prometió dar voz a los votantes olvidados por la recuperación económica, especialmente en zonas rurales y en el centro del país.

Como candidato, y también después de ganar la presidencia, defendió su postura en contra de la guerra en Irak y reiteró su oposición a enredar a EEUU en más conflictos internacionales.

Apenas el pasado 4 de abril, tuiteó que no quería ser “presidente del mundo” y renovó su promesa de poner a EEUU de primero.

Su eslogan para “recuperar la grandeza de EEUU” (“Make America Great Again”,  MAGA) caló profundo entre muchos votantes frustrados con la inmigración ilegal, los cambios demográficos en EEUU,  la falta de oportunidades, y el rumbo de la política exterior.

Algunos grupos conservadores y supremacistas, abiertamente hostiles a los inmigrantes, también celebraron su victoria.

Pero a Trump le tomó doce semanas en el poder para enterarse de que una cosa es hacer campaña, y otra muy distinta es gobernar de tal manera que pueda avanzar su agenda política.

¿Qué pasó con las promesas?

Hasta la fecha, Trump sigue adelante con su plan de construir un muro en la frontera –aunque el Congreso no sabe de dónde saldrán los fondos-, y ha recrudecido el combate contra la población indocumentada.

Pero, ya sea por trabas legales, políticas o legislativas, su gobierno no ha podido anular “Obamacare”; no ha puesto cerrojo al ingreso de musulmanes, y no ha declarado que China es un país “manipulador de divisa”.

Tampoco ha iniciado la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con Canadá y México, ni ha vaciado el “pantano” en Washington.

Durante la contienda, Trump adoptó una postura aislacionista por considerar que EEUU no debería ser “policía del mundo”, y criticó la política del presidente Barack Obama en Siria.

Ahora, no sólo ordenó un ataque aéreo con 59 misiles “Tomahawk” contra la base militar Sharyat en Siria la semana pasada -en respuesta a un ataque con gas sarín contra civiles por parte del gobierno de Bashar al- Assad- sino que también autorizó el lanzamiento de “la madre de todas las bombas” en Afganistán, como parte de su lucha contra el grupo extremista Estado Islámico (ISIS).

También ha adoptado una línea dura contra Corea del Norte para presionar al país asiático a que abandone sus ambiciones nucleares.

EEUU envía portaaviones hacia la Península de Corea como muestra de fuerza por el programa de misiles de Corea del Norte
EEUU envía portaaviones hacia la Península de Corea como muestra de fuerza por el programa de misiles de Corea del Norte. U.S. Navy

Advertencias de los expertos

Expertos consultados hoy por este diario señalaron que, al igual que sus antecesores, Trump ha tenido una empinada “curva de aprendizaje”, y la realidad política sobre el terreno lo ha obligado a moderar sus posiciones.

Sus promesas de campaña han chocado con la realidad, y hasta cierto punto esto sucede con todas las administraciones, pero en el caso de Trump, los cambios en políticas clave han sido particularmente dramáticos y pasmosos”, observó Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, un centro de estudios políticos en Washington.

Cada vez más se apoya en asesores más pragmáticos y menos ideológicos, en funcionarios de seguridad nacional muy experimentados, y su propia familia tienen una influencia moderadora. Le han advertido claramente sobre las consecuencias de perseguir las medidas radicales, extremas que esbozó durante la campaña”, argumentó Shifter.

Por su parte, Geoffrey Skelley, analista de la Universidad de Virginia, consideró que Trump llegó al poder con poco conocimiento de políticas y “sus asesores potencialmente tienen influencia al educarlo sobre esos temas”.

Además, ante las pugnas internas entre asesores de línea dura, como Steve Bannon, o del ala moderada, como su hija, Ivanka, y el esposo de ésta, Jared Kushner, a Trump “probablemente lo están halando en distintas direcciones”, apuntó Skelley.

El experto agregó que, si bien es cierto que algunas facciones de su base no están contentas con sus recientes decisiones, la influencia de las corporaciones, o con la falta de avance en asuntos como la reforma tributaria o inmigración, por ahora no hay razón para creer que eso tendrá un efecto a largo plazo.

Mientras, el estratega demócrata y presidente de la consultora FDJ Solutions, Federico de Jesús, afirmó que los resultados de Trump hasta ahora apuntan a que el mandatario ha sido “un fraude peligroso para el pueblo”.

Trump “se vendió ante el electorado como el campeón de la clase trabajadora” pero sus políticas van en sentido contrario: desde sus nombramientos de ejecutivos de Wall Street, hasta su plan de socavar la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB en inglés), sus cambios radicales en Siria, y su insistencia en anular “Obamacare”, que le “quitaría el seguro médico a 24 millones de personas”, subrayó de Jesús.

¿”Camaleón” o líder pragmático?

Aunque sus detractores lo acusan de ser una “veleta” o un “camaleón”,  según le convenga, Trump asegura que se guía por instintos, considera que ser impredecible en realidad es una virtud, y justifica su evolución como su innata “flexibilidad” de ajustar posturas.

En ese sentido, el senador republicano por Iowa, Charles Grassley, defendió la “humanidad” de Trump y su  cambio de parecer sobre Siria durante una conferencia telefónica con periodistas.

“Cuando él ve en la televisión a niños muriéndose por el (ataque con) gas sarín, y que está en posición de hacer algo, decide hacerlo.  Creo que eso envía una fuerte señal (al mundo) de que hay un nuevo alguacil en el pueblo”, afirmó Grassley,

Shifter aconsejó “no subestimar a Trump, o predecir lo que hará en adelante”, pero advirtió que si su gobierno continúa con bajos niveles de popularidad, le será cada vez más difícil apuntarse victorias en el Congreso.