Organizaciones de Chicago exigen el fin de la violencia de género en el trabajo

Trabajadores de bajo salario enfrentan mayores retos en el acceso a servicios para víctimas de violencia sexual en su centro laboral, destaca un estudio

María García contó su testimonio: ella es sobreviviente de violencia doméstica y líder comunitaria local. (Belhú Sanabria / La Raza)

María García contó su testimonio: ella es sobreviviente de violencia doméstica y líder comunitaria local. (Belhú Sanabria / La Raza) Crédito: Belhú Sanabria / La Raza

Nerviosa pero con determinación estaba María García al compartir su historia durante la presentación de un informe en el Jane Addams Hull Museum de la Universidad de Illinois en Chicago (UIC).

La mujer contó que fue a la policía para hacer un reporte por problemas de violencia doméstica en el hogar. “La policía siempre me decía que fuera a la corte de violencia doméstica de la avenida Michigan [ahora la Domestic Violence Courthouse se ubica en 555 W. Harrison St. en Chicago] para obtener una orden de alejamiento [restricción], pero yo no sabía dónde estaba ese lugar, ni tenía los fondos para llegar hasta allí”, comentó García, quien dijo a La Raza que vivió esa pesadilla por diecisiete años.

García recuerda que cuando la policía le dijo sobre los servicios de un centro comunitario que estaba cerca a su casa, ella no lo pensó dos veces y decidió acudir al lugar.

“En el centro comunitario recibí ayuda como terapia individual y de grupo y apoyo para ir a la corte para obtener una orden de alejamiento para una persona que estaba abusando de mí”, reveló García, quien ahora es  sobreviviente de violencia doméstica y líder comunitaria en Chicago.

Al escuchar tantos testimonios y ver la necesidad de más servicios, María García  comenzó apoyar voluntariamente a mujeres latinas víctimas de violencia doméstica y a trabajadoras de bajos salarios que enfrentan acoso sexual en el campo laboral.  “Para mí es una dicha llevar apoyo a nuestra comunidad, pero lo más hermoso y que no tiene precio es ver esas miradas que te buscan en la sala de corte y que te dicen ‘gracias por estar aquí’…”, contó.

Un detallado informe sobre violencia sexual contra los trabajadores de bajo salario en Chicago fue presentado en el Jane Addams Hull Museum, el pasado 10 de julio.

La Coalición contra la Violencia Sexual en el Lugar de Trabajo inició el informe “Digging Deep into Our Movements” en 2015. Para llegar a los resultados de esa investigación se realizaron entrevistas, encuestas, hubo grupos focales en las que participaron más de 20 organizaciones locales que incluyeron a centros de trabajadores, agencias de ayuda legal, centros de crisis y albergues de violencia doméstica.

Organizaciones comunitarias, de trabajadores y luchadores contra la violencia se reunieron para la presentación del informe ‘Digging Deep into Our Movements’, que indagó el problema de la violencia doméstica y en el trabajo en Chicago. (Belhú Sanabria / La Raza)

El estudio tiene como fin crear estrategias que ayuden a las víctimas y frenar la violencia basada en el género contra los trabajadores de bajo salario de Chicago, señalaron organizadores durante el evento.

“Nos tomó dos años para llegar a esta investigación, hicimos entrevistas con los centros de trabajadores, hicimos una encuesta con las agencias de sobrevivientes y las agencias legales lo cual tomó tiempo para procesar esa información”, detalló Karla Altmayer, cofundadora y codirectora de Healing to Action, organización cuya misión es construir un movimiento dirigido por los trabajadores que lucha contra la violencia de género.

Healing to Action surgió de la Coalición contra la Violencia Sexual en el Lugar de Trabajo (CAWSV), una colaboración entre movimientos laborales y antiviolencia de Chicago.

Según el informe, los trabajadores de bajo salario enfrentan mayores retos en el acceso a servicios para víctimas de violencia sexual en su centro laboral.

Hay limitaciones de idioma y geográficas para tener acceso a los servicios: muchas de las víctimas de violencia sexual no hablan inglés y que los lugares donde pueden recibir ayuda no están cerca a sus hogares o centros de trabajo.

El estudio indicó que existe una falta de capacitación de personal y hay necesidad de más abogados y consejeros para apoyar a sobrevivientes. También, la escasez de fondos impide que las personas afectadas de bajos salarios obtengan los servicios que necesitan.

Eliana Buenrostro, educadora comunitaria y supervisora voluntaria del programa de asalto sexual de Mujeres Latinas en Acción, quien asistió al evento, consideró que los recortes en el presupuesto estatal a los servicios sociales han impactado los programas de violencia doméstica. Y es que ante la escasez de fondos y recursos Buenrostro dice que no se puede servir a muchas personas. “Por ejemplo, en el programa de violencia doméstica hay una lista de espera, entonces no podemos ayudar a los clientes cuando necesitan esa ayuda”, añadió.

Empoderamiento y liderazgo

Altmayer, quien contribuyó con el informe, dijo que lo que se busca es empoderar a las personas más afectadas –las víctimas de violencia– para que puedan ser líderes de la comunidad.  “Las trabajadoras, las personas más impactadas tienen que ser los líderes  para cambiar esa situación, porque ellas tienen esa experiencia y saben lo que ellas necesitan en el momento”.

Tras el informe Altmayer dijo que están enfocando sus esfuerzos en un programa de liderazgo. “Nosotros ahora estamos creando un programa de liderazgo con la comunidad para que ese programa responda a las necesidades de los trabajadores que quieren ser líderes de la comunidad y combatir específicamente la violencia de género que ocurre en la casa o en el trabajo”, concluyó.

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