México: El pueblo en las faldas de un volcán que lo perdió todo tras el sismo

Santa Cruz Cuautomatitla no fue arrasada por una erupción del Popocatépetl, sino por el terremoto

Guía de Regalos

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MÉXICO – En las faldas del volcán Popocatépetl nada es como antes, los humildes habitantes de Santa Cruz Cuautomatitla rememoran con tristeza y terror el trágico terremoto de septiembre en México, que se llevó buena parte de sus casas e ilusiones.

Maura Valdón se sienta en una silla en el lugar de siempre, el único de la sala de estar en la que todavía le toca el sol a última hora de la tarde.

Pero no hay paredes, ni puerta ni ventana. Solo unas líneas en el suelo señalan que hace dos meses esta anciana de 80 años vivía en una casa de cuatro recámaras en esta comunidad de unos 5,000 habitantes.

“Cuando vino el temblor mi mamá estaba por acá dentro. Y vi que las paredes se venían para dentro. Pero gracias a Dios ella sí salió”, cuenta a Efe su hija Francisca Andrade, quien recuerda que el sismo del 19 de septiembre, de magnitud 7,1, acabó con esta vivienda de 70 años en esta comunidad del céntrico estado de Puebla.

Desde entonces, madre e hija pernoctan con otros familiares. En otra casa agrietada de arriba a abajo, pero todavía en pie, duermen ocho en un cuartito. “Vivimos amontonados”, lamenta. Su desgarrador caso no difiere del de muchos de sus vecinos.

Samuel Contreras, investigador del Centro Universitario para la Prevención de Desastres de la Universidad de Puebla (UP), explica a Efe que hay cien viviendas en la comunidad con daños totales, de un conjunto de 371.

Buena parte del resto de viviendas, la mayoría muy humildes y hechos con materiales como adobe y lámina, también presentan desperfectos de algún tipo.

A la fuerza del temblor hay que sumarle la proximidad con el volcán Popocatépetl, que a menudo escupe ceniza y sismos internos, y un terreno frágil.

“Los suelos donde están estas casas son totalmente inestables y ante cualquier otro movimiento tanto por el volcán como alguna réplica”, afirmó Contreras, quien calculó que más de dos meses después de la tragedia unas 450 personas siguen sin techo en este remoto pueblito.

Ayuda a comunidades

El banco Banorte anunció hoy que ayudará a siete comunidades severamente afectadas por los terremotos de septiembre de siete estados del país -Oaxaca, Chiapas, Morelos, Guerrero, Ciudad de México, Estado de México y Puebla- con un total de 170 millones de pesos (unos 9,2 millones de dólares).

Santa Cruz Cuautomatitla, en el municipio de Tochimilco, es una de las primeras cuatro poblaciones que recibirá recursos de la institución financiera.

El banco les apoyará en la reconstrucción de la vivienda, en equipamiento escolar y les ofrecerá actividades culturales por un periodo de tres años.

Todo perdido

Diana Ruth Flores se sitúa frente a las ruinas de lo que fue su hogar con su bebé, la menor de tres hijos, en brazos.

En este terreno baldío no queda nada que haga pensar que antes había una vivienda que servía también de negocio familiar, una pequeña papelería abierta apenas un mes antes del sismo.

Diana Flores en lo que fuera su vivienda en el poblado de Santa Cruz Cuautomatitla. EFE

Su relato de aquel fatídico día es estremecedor. “Empezó a temblar y fui a buscar a la bebé. Ya no pude salir porque la puerta se me cerró y el mueble se me atravesó. Me recargué en un muro (pared) y se me fue para atrás. Empecé a sentir que los ladrillos venían hacía a mí hasta que pude salir”, rememora la mujer.

Desde entonces viven en una habitación prestada. “Lo perdimos todo”, lamenta Diana, matriarca en esta familia que representa el dolor de los millones de damnificados de los sismos de septiembre -el 7, el 19 y el 23- en México, que dejaron 471 muertos.

Su anhelo es “una casa donde vivir, y mi esposo que trabaje para poder sobrevivir, porque sino, ¿dónde vamos con nuestros hijos?”, se pregunta la mujer.

Alejandrina Rendón se quedó “sin nada” con el temblor. Como muchos de los vecinos de Santa Cruz que subsisten con lo que siembran, ella regresaba del campo con su esposo cuando todo retumbó a su alrededor.

Afortunadamente, nadie de los suyos salió herido en el temblor, pero su casa se hizo trizas.

Con la ayuda de vecinos y de voluntarios, construyeron dos espacios. En uno tiene la cocina y en otro una habitación larga con dos camas y donde duerme con otros seis miembros de su familia.

“Se pasa muchísimo frío, que pasa por todos esos huecos que tiene ahí. Y luego la lámina, como hace tanto frío, empieza a hacer como si estuviera lloviendo”, apunta.

Para Alejandrina, Francisca y Diana Ruth, ayudas como la de Banorte pueden marcar la diferencia en sus vidas.

“Ojalá y sea una realidad porque han venido muchos y nos han dicho y nos han prometido pero no ha llegado nada, y ya tenemos dos meses”, remarca Alejandrina.