Préstamos personales: Para qué y qué saber

Es el tipo de crédito que más está creciendo
Préstamos personales: Para qué y qué saber
Los préstamos personales son la categoría de créditos que más crece./Shutterstock
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Aunque no son tan frecuentes como el hipotecario, el de estudiante o el de la compra de un auto, los créditos personales son la categoría de préstamos que más está creciendo.

Según datos del bureau de crédito Experian en el segundo trimestre la deuda en este tipo de créditos creció un 11.4% con respecto al mismo trimestre de 2017 aunque se está muy lejos de las cantidades del resto de categoría de préstamos

En parte es por el auge de las empresas Fintech y otras start up financieras como SoFi, Prosper, Best Egg y Avant, entre otras, que los están popularizando y que son distintas a la banca tradicional, cree Greg McBride, el analista financiero jefe de Bankrate. “Al tener procesos de tramitación poco complejos en línea tienen pocos gastos y pueden ofrecer este tipo de préstamos más fácilmente que la banca tradicional a la que le resulta más cara y normalmente ofrece cantidades mayores”.

Estos préstamos varían pero pueden ser de cantidades que pueden ayudar a reformar una cocina, arreglar el tejado de una casa o consolidar deuda. Las ofertas que llegan al correo de la misma manera que llegan las ofertas de emisores de tarjetas de crédito fluctúan entre los $20,000 y los $100,000.

Parte de su popularidad radica en que como explica McBride el proceso para conseguirlos es relativamente simple y se pueden obtener en apenas unas 72 horas, no acarrean gastos de cierre y apenas unas comisiones, no requieren aval como una línea de crédito contra la casa (HELOC) y pueden tener una tasa fija. “Es un préstamo de alto riesgo para las entidades que lo extienden precisamente porque no requiere aval y en caso de que el beneficiario de este inste la bancarrota es una de las primeras deudas que se borran”, añade.

La cantidad, y que además convenga endeudarse con este tipo de crédito, dependen de algo tan crucial como que se verifique la identidad de la persona que lo pida, que tenga ingresos (nómina) y lo más importante: la calificación crediticia.

“Según sea la calificación se pueden obtener unas condiciones más o menos favorables. Si la calificación de crédito es mala la tasa puede estar por encima del 20%”, aclara McBride. Esto no es muy diferente a lo que puede estar cobrando una tarjeta de crédito si la calificación es baja. “En ese caso es mejor buscar una tarjeta con una oferta inicial del 0% si se puede obtener el crédito suficiente con ella”, contempla este analista.

“En cualquier caso, compensa mejorar la calificación crediticia antes de solicitar uno de estos préstamos porque se puede acceder a una suma importante a tasas bajas y fijas si el score es bueno”, dice McBride. De hecho este analista dice que este es un producto atractivo para personas que tienen una buena historia crediticia.

En caso de que se use para consolidar deudas de distinta naturaleza (o de distintas tarjetas) y que estas ya hayan pasado factura a la historia crediticia puede que no sea una alternativa muy atractiva porque la tasa de interés será elevada.

¨La consolidación del crédito es una herramienta pero no puede ser un patrón de comportamiento para que se mantenga el sobregasto”, explica McBride que es cauto con el crédito. Hay que determinar la necesidad del gasto y cuántas veces se incurre en ello. “En muchos casos, la mejor alternativa para los gastos es tener unos buenos ahorros de emergencia en vez de más deuda”, insiste.