La promesa de aquella noche fría en París

Porque la vida se acaba sin avisar....
La promesa de aquella noche fría en París
Vista de la Torre Eiffel de París.
Foto: Getty Images

La recepcionista del hotel en París nos recibió con cara de preocupación.

“Uno de los pasajeros del hotel acaba de sufrir un infarto”, nos dijo. “Discúlpenme pero tengo que ausentarme unos segundos”.

A los 5 minutos regresó. El pasajero había muerto. Era las 12 de la media noche de víspera del Día de los Reyes Magos y París estaba a 3 grados centígrados. El pasajero tenía 70 años y era mexicano. Estaba en la habitación con su hijo. Su esposa y el resto de la familia estaban en a la Torre Eiffel. Celebrando.

Todo eso me lo contó la recepcionista mientras se secaba las lágrimas visiblemente emocionada y me pedía disculpas.

“¿Disculpas de qué?”, le pregunté conmovida. “Esa es la vida real. Nos puede pasar a todos. Y esas lágrimas hablan bien de tu corazón”.

“Ay Mami no hablemos de cosas tristes”, me dice siempre mi hija Dominique cuando le cuento historias sin final feliz. Pero yo estoy convencida de que esas historias reales hay que contarlas porque sirven para mejorar la vida.
Esa noche en París, me acosté pensando en esa familia mexicana, que seguramente igual que la mía, soñó con disfrutar París en estas vacaciones y regresar a casa a empezar el 2019 con toda las ganas.
Dios tenía otros planes.

Cuando me acosté aquella noche en la habitación del hotel, rezé por esa familia mexicana que seguramente nunca conoceré, me prometí que en este 2019 voy a pelear menos y a abrazar más.

A pronunciar más “Te Quieros”, y a encontrar más bendiciones para contar cuando piense que la vida es injusta. No voy a permitir que las preocupaciones le ganen a la fe. Voy a ser más agradecida y menos impaciente. Prometo servir más. Abrazar más. Escuchar mejor y mirar a los ojos. Disfrutaré los momentos en que la impaciencia me sople al oído aquel invento de “no tengo tiempo” y no voy a dejar eso que tanto deseo para más tarde.

Seguiré cumpliendo aquella promesa que casualmente me hice el día que cumplí 50: voy a vivir la vida sin ningún hubiera.

Porque la vida se acaba sin avisar…

Aunque uno esté feliz celebrándola en París.

Sobre la autora

Luz María Doria es inmigrante colombiana, periodista, productora ejecutiva de Despierta América y autora del libro “La Mujer de mis Sueños”. Podrán encontrar su columna cada lunes en nuestro diario impreso y en este sitio web.