Así son los adultos mayores que recibirán pensión de AMLO

Se pretende beneficiar alrededor de 8.5 millones de personas
Así son los adultos mayores que recibirán pensión de AMLO
Adultos mayores.
Foto: Agencia Reforma

MÉXICO – Javier Menéndez no se imagina un día de su vida sin despertarse antes de las 6:00 de la mañana. “Me sentiría viejo”, bromea a sus 76 años. Por eso se levanta, toma un licuado de avena y enciende su camioneta para ir al campo y regresar a prepararse el almuerzo.

“No le tengo miedo a los años, disfruto vivir solo (sus hijos viven en otra población), lo que no me gustaría es que un día no me pueda pagar mis propias cosas”, precisa el campesino del estado de Guerrero en entrevista telefónica.

Menéndez es uno de los objetivos al que irán los recursos del gobierno mexicano para la pensión de adultos mayores que anunció en las últimas horas el presidente Andrés Manuel López Obrador para 8.5 millones de personas a los que se les dará de las arcas públicas el equivalente en pesos a 125 dólares mensuales a cada una.

El perfil de estos beneficiados, según cifras de INEGI y especialistas en gerontología, tiene como común denominador la independencia (voluntariamente o no): siete de cada 10 adultos mayores de 60 años siguen siendo autosuficientes y uno de cada 10 vive solo.

El dinero (que se entregará a través de una tarjeta) se gastará más o menos, según precisó María Gutiérrez, una señora que recibe la pensión desde 2003 desde que AMLO lanzó el programa como jefe de gobierno de la CDMX, en sostener sus casas: comprar comida, medicina y hasta apoyar a sus propios familiares. “A mi nietecita, le regalo aunque sea 100 pesitos (unos cinco dólares)”.

En los últimos años, la población mexicana ha envejecido. La Encuesta Intercensal 2015 del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) reveló que los ancianos pasaron de ser el 6.2% del total de la población en 2010, al 7.2% en 2015 y para el 2050 serán 10 de cada 100 debido al incremento de esperanza de vida por una mejor alimentación y control de enfermedades.

La esperanza de vida en México en 1930 era de 34 años; en 1970, de 61; para 2015, subió a 75 y en el 2010 se proyecta a 80 o más.

“El reto es cubrir también la carencia de servicios gerontológicos (asilos, hospitales especializados, cultura de atención)”, observó Fabiola Díaz, investigadora del Centro Universitario de Ciencias de la Salud, de la Universidad de Guadalajara.

La cultura de la gerontología es relativamente nueva en el país: las primeras generaciones de los médicos especializados empezaron a graduarse hace 30 años. Y actualmente hay alrededor de 600, un número muy por debajo de la población que requiere atenciones.