La Cámara de Comercio Hispana de Illinois se opone a impuestos en el presupuesto del alcalde Johnson
Considera que los nuevos gravámenes propuestos elevarán los costos y afectarán el empleo y la capacidad de operación de las pequeñas empresas en Chicago
Jaime di Paulo (der.), presidente de la Cámara Hispana de Comercio de Illinois (Cortesía IHCC). Crédito: Cortesía
La Cámara de Comercio Hispana de Illinois (IHCC) se opone a dos medidas tributarias incluidas en el presupuesto municipal propuesto por el alcalde Brandon Johnson para 2027. La organización advierte que podrían aumentar los costos operativos de las empresas y dificultar la contratación de trabajadores, la expansión de los negocios y la inversión en los vecindarios de Chicago.
En una carta abierta dirigida a Johnson y a los integrantes del Concejo Municipal de Chicago, la organización pidió a las autoridades rechazar el impuesto propuesto al empleo y el aumento del impuesto a las transacciones de arrendamiento de bienes personales.
La cámara instó a la administración municipal a buscar alternativas para enfrentar el déficit presupuestario de la ciudad sin imponer una mayor presión financiera a los pequeños negocios.
El desacuerdo surge mientras la propuesta presupuestaria de Johnson, denominada Chicago’s Fair Share Budget (Presupuesto de la Parte Justa de Chicago), busca cerrar un déficit de $882.4 millones de dólares para el año fiscal 2027 sin recurrir a despidos ni recortar servicios municipales esenciales. El plan contempla nuevas fuentes de ingresos, dirigidas principalmente a las grandes corporaciones, para financiar servicios públicos e inversiones en los vecindarios.
Una de las medidas más controvertidas es el Impuesto Equitativo al Empleador (Equitable Employer Tax), que exigiría a las grandes empresas ubicadas fuera de las zonas socioeconómicamente desfavorecidas pagar 25 dólares mensuales por cada empleado con sede en Chicago. La ciudad estima que el impuesto generaría 101.8 millones de dólares.
La propuesta también incluye un crédito fiscal para las empresas que contraten a residentes de Chicago en vecindarios históricamente desatendidos, con el objetivo de incentivar la creación de empleos y la inversión en comunidades que han recibido menos recursos.
Sin embargo, la IHCC sostiene que gravar el empleo podría tener consecuencias que van más allá de las grandes compañías directamente sujetas a la medida. En su carta, la organización señala que los contratistas, restaurantes, comercios minoristas y empresas de servicios profesionales de propietarios latinos forman parte de una economía interconectada que depende de la actividad y las inversiones de las empresas más grandes.
“Chicago debe alentar a los empleadores a conservar a sus trabajadores y crear nuevas oportunidades”, señala la organización en su carta.
La cámara también expresó su preocupación por el aumento propuesto del impuesto a las transacciones de arrendamiento de bienes personales, cuya tasa para las empresas subiría del 15% al 20% en 2027. La ciudad estima que el incremento generaría 234 millones de dólares adicionales en ingresos totales.
Según la IHCC, el cambio podría elevar los costos de las empresas que arriendan equipos sujetos al impuesto y utilizan determinadas tecnologías basadas en la nube, incluidos programas de contabilidad y sistemas de gestión de clientes.
La organización advirtió que estos gastos adicionales podrían obligar a los propietarios de pequeños negocios que operan con márgenes de ganancia reducidos a posponer la compra de equipos, retrasar contrataciones o suspender temporalmente sus planes de expansión.
La IHCC indicó que parte de su trabajo consiste en ayudar a los emprendedores latinos a incorporar tecnología, mejorar su productividad y competir por contratos de adquisiciones. A juicio de la organización, aumentar el costo de esas herramientas dificultará esos esfuerzos.
La Cámara reconoció que las empresas dependen de servicios públicos eficaces, como la seguridad, una infraestructura confiable, el transporte y el mantenimiento adecuado de los corredores comerciales.
Sin embargo, la organización argumentó que la estabilidad financiera de la ciudad a largo plazo también requiere disciplina en el gasto, mejoras operativas medibles, proyecciones realistas de ingresos y crecimiento económico.
La IHCC instó a las autoridades municipales a incluir a los propietarios de negocios latinos y a las cámaras de comercio de los vecindarios en las discusiones sobre el presupuesto propuesto.
Entre sus recomendaciones se encuentran fomentar la contratación y la expansión empresarial, proteger los servicios esenciales, evaluar el impacto acumulado de los impuestos y las tarifas sobre los pequeños negocios, ampliar el acceso a los contratos municipales y eliminar obstáculos innecesarios para hacer negocios en Chicago.
“Chicago no puede construir un futuro asequible haciendo más costoso crear oportunidades”, señala la carta.
El documento, firmado por Jaime di Paulo, presidente y director ejecutivo de la IHCC, también expresa la disposición de la organización a trabajar con la administración municipal y el Concejo Municipal para desarrollar alternativas que permitan atender las necesidades financieras de Chicago sin perjudicar a los negocios locales.
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