Mexicanos del DF y de Chicago recuerdan el terremoto de 1985
Conmemoran 30 aniversario del terremoto que azotó la capital mexicana con distintas actividades y simulacros
Antes del terremoto de 1985 en este lugar había un edificio departamental que se ubicaba entre las calles Tonalá y Querétaro, en la colonia Roma. Hoy este es un espacio verde con bancas y una cruz en memoria de las víctimas. Crédito: Belhú Sanabria | La Raza
CIUDAD DE MÉXICO – La conmoción reinó en la capital mexicana, el quehacer diario quedó paralizado cuando las agujas del reloj apenas marcaban las 7:19 de la mañana del 19 de septiembre de 1985. Es una fecha que no se olvida y se recuerda cada año.
El 19 de septiembre de 1985 un terremoto de 8.1 en la escala de Richter azotó la Ciudad de México y otras áreas del centro del país. Se estima que al menos 10,000 personas murieron, hubo 5,000 desaparecidos y alrededor de 6,000 viviendas se colapsaron.
Según reportes de prensa, el Centro Histórico y las colonias Tlatelolco, Roma, Doctores, Juárez y Narvarte fueron entre las más afectadas por el terremoto ocurrido en el Distrito Federal hace tres décadas.
Durante un recorrido por la Colonia Roma, la historiadora mexicana Salimah Mónica Cossens explicó a reporteros sobre los efectos del terremoto de 1985 en la Ciudad de México y como el sismo desplomó muchos edificios en esta colonia de infinita riqueza histórica.

Cossens calificó al terremoto del 19 de septiembre de 1985 como una tragedia de máximas proporciones. “El terremoto de 1957, cuando al Ángel de la Independencia se le quiebra la cabeza, se cae, es considerado el segundo más importante de la Ciudad de México, siendo el primero el terremoto de 1985. Es tan importante para la vida de los habitantes de la capital mexicana que se considera que hay un antes y un después”, señaló Cossens.
Cossens explicó que la ciudad de México se levantó sobre el lecho del gran lago Texcoco.
“Nosotros estamos parados en los remanentes de ese lago [Texcoco], ahora ese lago está seco porque durante la época prehispánica y después los españoles toda esa agua se fue drenando para construir la ciudad, para expandir la mancha urbana”, dijo la historiadora mientras mostraba un lugar en el que existió –antes del terremoto- un edificio departamental entre las calles Tonalá y Querétaro, en la colonia Roma.
Hoy este es un espacio verde con bancas donde se yergue una cruz en memoria de las víctimas. Además decora el ambiente un excéntrico mural de arte callejero. “[El mural] habla mucho del sincretismo, de lo que es México, el mural con la cruz, los elementos prehispánicos y urbanos, eso es México”, dijo Salimah Cossens.
Para la historiadora veracruzana, algunos de los factores que ocasionaron lo que sucedió el 19 de septiembre de 1985 fueron el origen lacustre del suelo de la ciudad de México y por la construcción de algunos edificios en los que considera que no se siguieron las reglamentaciones de construcción y de seguridad.
Con el impacto del terremoto llegaron cambios a la sociedad mexicana. Según Cossens, todas las manifestaciones “que se dan en México, que se escuchan son a partir del terremoto de 1985, la gente pierde su ‘matrimonio’, su ‘luna de miel’ con el gobierno, la sociedad civil se vuelve más crítica”.
Aquí surge con fuerza la unión de la civilidad. “El gobierno no responde inmediatamente ante el terremoto, aquí la sociedad civil se une para rescatar gente, distribuir comida, se organizaron campamentos. Es una semana o dos semanas después cuando el gobierno empieza a darse cuenta de que es algo en lo que deben de responder”, enfatizó Cossens.
A raíz de este terremoto se formaron grupos de voluntarios que trabajaron en las acciones de búsqueda y rescate de víctimas. A uno de ellos la gente los bautizó como topos, porque excavaban y se metían bajo los escombros, en las entrañas de los edificios caídos para rescatar personas. Así se constituyó la Brigada de Rescate Topos Tlatelolco A.C. en febrero de 1986 y actualmente es una asociación sin fines de lucro que asiste a personas en situación vulnerable tras desastres, terremotos, huracanes, inundaciones, entre otros.
Defeño de Chicago fue testigo del terremoto

A 30 años del terremoto en México, connacionales de este lado de la frontera lograron salir ilesos del fatídico terremoto, como es el caso del defeño Luis Narváez, de 35 años, director de la Oficina de Idiomas y Cultura de las Escuelas Públicas de Chicago. Narváez, emigró a Estados Unidos en 1995.
Narváez, originario de la Ciudad de México, no olvida lo ocurrido en el terremoto de 1985 a pesar que era un niño. Luis recuerda que estaba listo para ir a la escuela cuando el edificio en que vivía en la colonia Benito Juárez comenzó a temblar fuertemente. “Era un niño de seis años, pero recuerdo claramente cuando el televisor de mi casa comenzó a moverse, se cayó al piso y se rompió, me quedé muy impactado”.
“En la capital nosotros estamos acostumbrados a los sismos porque suceden a menudo, pero este duró mucho tiempo de lo habitual. Este terremoto fue más fuerte y de mayor dimensión”, señaló Narváez a La Raza.

La familia de Luis vivía en el quinto piso de un edificio en la colonia Benito Juárez. “Mi edificio no sufrió daños pero en muchas áreas se fue la luz eléctrica, en muchas calles no se podía manejar en automóvil debido a que había escombros por todos lados”, señaló Narváez, quien también dijo que con el paso del tiempo la mayoría de edificios fueron reconstruidos.
“Ahora los edificios son más resistentes a los temblores, también he notado que en la sociedad mexicana estamos más preparados en cuanto a tener planes de emergencia, se hacen simulacros, hay una cultura de protección que no teníamos hace 30 años”, puntualizó Narváez.
En días previos a la conmemoración del 30 aniversario del terremoto que devastó la capital mexicana se han realizado charlas, presentaciones de libros, exposiciones y varios simulacros como el de hoy sábado convocado por los Topos en el parque recreativo Santa Cruz Meyehualco, en la Ciudad de México.