Se preparan para cumbres

Chicago se prepara para cumbres de la OTAN y G8, a realizarse del 19 al 21 de mayo en el centro de convenciones McCormick Place
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Se preparan para cumbres
Un grupo de activistas portaban caretas con los rostros de los líderes del G8 , en Edimburgo, Escocia, en el 2005.
Foto: Foto EFE

Al tiempo que las autoridades locales y grupos activistas se preparan para las cumbres de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) y el Grupo de los ocho (G8) que se realizarán esta primavera en Chicago, surgen cuestionamientos de si habrá en los espacios públicos de la ciudad, durante la realización de estos encuentros, un balance entre medidas de seguridad y libertad de expresión.

A pedido del presidente Barack Obama, Chicago fue escogida para esas reuniones y ahora, se ha informado, la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Servicio Secreto están encargados de los eventos y de la seguridad de los visitantes, que son jefes de estado y de gobierno y altos funcionarios internacionales.

Pero un grupo de activistas con base en Chicago y llamado CANG8 (Coalition Against the NATO and G8 War and Poverty Agenda o Coalición contra la agenda de guerra y pobreza de la OTAN y el G8) ha dicho que la ciudad debe hacer más para garantizar las libertades civiles de los “manifestantes pacíficos” que se esperan. En cumbres internacionales similares, se han registrado en el pasado reciente intensas manifestaciones y protestas de activistas y otros grupos sociales.

El ambiente se ha calentado después de que el alcalde Rahm Emanuel propuso cambios a ordenanzas municipales con el fin de restringir las manifestaciones. Los concejales aprobaron los cambios en días pasados.

Hace dos semanas los concejales de Chicago aprobaron enmiendas al Código Municipal de la ciudad, las cuales incluyen instalar más cámaras de videovigilancia, nuevos horarios para los parques y playas y restricciones para los desfiles y actos públicos.

Por ejemplo, no se puede utilizar sonido amplificado por parlantes entre 8 am y 10 pm, bajo pena de multa de un mínimo de $200. Y los organizadores de desfiles y manifestaciones deberán pagar $50 por un permiso y describir en su solicitud qué tipo de equipo de sonido utilizarán, cuántos manifestantes esperan y describir los letreros que llevarán, si requieren por su tamaño ser cargados por más de una persona.

Sin embargo, la intención inicial del alcalde de imponer multas de entre $200 y $1,000 por resistirse al arresto no avanzó, ya que Emanuel se retractó de su propuesta. Las multas por resistirse a un arresto continuarán siendo de entre $25 y $500, como en el presente.

Joshua Roginsky, activista de Ocupar el Barrio, dijo que las enmiendas son en preparación para las conferencias de la OTAN y el G8 y que “todo intento por obstruir el derecho de las personas a ser escuchadas debía ser retado”.

“Estos son derechos constitucionales de libertad de expresión”, dijo Roginsky.

Las cumbres de la OTAN y de los líderes del G8 están previstas para realizarse del 19 al 21 de mayo en el centro de convenciones McCormick Place, cerca del centro. Y mientras Emanuel ha destacado que son una oportunidad para lucir a la ciudad, otros alertan sobre las grandes protestas que se han dado en otras urbes que han albergado dichas reuniones (Ver recuadro ‘La OTAN y el G8’).

Por ejemplo, el concejal Edward Burke advirtió a sus colegas en el Concilio Municipal que “estos no son manifestantes locales, de huertos de vegetales. Van a venir de Europa. Van a venir de Asia. Y van a venir de América Latina”.

En una rueda de prensa, Emanuel aseguró que “los derechos bajo la primera enmienda serán protegidos” y añadió que “también se protegerá la seguridad pública y no veo a las dos en conflicto”. La primera enmienda a la Constitución protege, entre otros derechos, el de libertad de expresión y de realizar asambleas pacíficas. Según el alcalde, los cambios al Código Municipal fueron producto de preocupaciones externadas por concejales, activistas y gente de la comunidad.

“La meta es ser anfitriones de líderes mundiales que vendrán a Chicago. La meta es que la gente tenga la habilidad de expresar sus puntos de vista… y también de respetar la ley. Y eso es lo que se logrará”, dijo Emanuel.

Quien estará a cargo de los eventos es Lori Healey, directora del comité anfitrión de las cumbres OTAN-G8, quien comentó que no es inusual que estas cumbres internacionales se organicen en un corto período de tiempo. “Es un proceso de planeación muy sofisticado”, dijo.

Habrá que ver “si Chicago responderá de una manera sofisticada y facilitará la libre expresión o si veremos a la ciudad dura y de hombros anchos suprimiendo voces”, opinó Harvey Grossman, director legal de la American Civil Liberties Union (ACLU) de Illinois, quien cree que debe haber un proceso en que las autoridades locales escuchen y entiendan las necesidades de libertad de expresión para que puedan “acomodarlas”.

Healey ha dicho que estiman que alrededor de 8,000 delegados visitarán Chicago, además de unos 2,500 periodistas. Además de estos visitantes, la jefa de gabinete del alcalde, Felicia Davis, informó que ya se aprobaron cuatro permisos para manifestaciones, tres de ellas con un estimado de 1,500 personas y una con un estimado de 5,000.

En el programa televisivo ‘Chicago Tonight’ Davis dijo que “la ciudad estará abierta de la manera usual y creo que todos deberían tomar en cuenta de que se trata sólo de un período de 48 horas y en fin de semana. La ciudad brillará y estará absolutamente lista”.

Si bien faltan más de tres meses, las autoridades locales aún no poseen mucha información sobre los eventos, según lo reconoció el mismo director de la Oficina de Manejo de Emergencias de Chicago (OEMC), Gary Schenkel.

El evento ha sido designado como un ‘evento especial nacional de seguridad’, y será manejado por el FBI, el Servicio Secreto y la Oficina Federal de Manejo de Emergencias (FEMA).

Schenkel sí adelantó que hay múltiples agencias involucradas en labores de inteligencia y dijo que “no tenemos ningún tipo de información de inteligencia de que esto va a ser nada diferente de lo ordinario”, refiriéndose a las acciones de protesta y manifestaciones. “Hemos manejado multitudes de millones antes”.

Por su parte, Grossman indicó que estaba preocupado por lo que podría pasar “porque esta es una oportunidad para la gente que se quiere expresar en foros públicos, en la calle, en aceras, y en un momento en que el movimiento Occypy ha tenido mucho éxito en este país”.

En eso coincide el economista y académico de la Universidad de Chicago Allen Sanderson, quien cree que se está preparando ‘la tormenta perfecta’.

En el programa ‘Chicago Tonight’, Sanderson dijo que si bien espera que todo salga como lo tienen planeado las autoridades locales, hay varios factores adicionales además de lo que significan las reuniones mismas.

“Van a tener a todos los potenciales grupos de manifestantes que van a salir del bosque para esto. Es mayo en Chicago, es año presidencial en Estados Unidos y en Francia… simplemente hay muchas cosas que pueden salir mal y sospecho que así será. Pero espero que no”, argumentó Sanderson.

Quien está preparándose es Andy Thayer, activista del grupo CANG8 y uno de los que solicitó un permiso para una marcha hacia McCormick Place.

“Lo que me preocupa es la reputación mundial que tiene el Departamento de Policía de Chicago por mala conducta. Los contribuyentes de la ciudad han pagado millones y millones de dólares por demandas de mala conducta y sentencias erróneas”, dijo Thayer.

Según informó es muy temprano para decir cuántos manifestantes esperan “pero hemos estado recibiendo correos electrónicos de todas partes del mundo”.

¿Y qué dice la policía? El Departamento de Policía de Chicago (CPD) planea liberar a un tercio de su fuerza –alrededor de 4,000 policías- para que estén disponibles ante cualquier eventualidad, poniendo a los oficiales en turnos de 12 horas en vez de ocho horas, pagándoles horas extra, según ha informado.

Ni el superintendente del CPD Garry McCarthy ni el alcalde han dicho cuánto costará la medida pero esperan ser reembolsados por el gobierno federal.

“La meta son cero arrestos, veremos qué pasa”, dijo McCarthy. “Vamos a asegurarnos que protegemos el derecho de la gente a protestar pero no vamos a tolerar ninguna conducta ilegal”, agregó.