Emiten aviso de posible huelga

El sindicato de maestros Chicago Teachers Union y el Sistema de Escuelas Públicas de Chicago aún no llegan a un acuerdo y el futuro de más de 400,000 estudiantes está en juego
Emiten aviso de posible huelga
Jesse Ruiz, Vicepresidente de la Junta de Educación de Chicago y el senador estatal William Delgado escuchan el testimonio de Agustín Flores, estudiante universitario de 19 años, en la Wells Community Academy. Foto Carolina Cruz

El sindicato de maestros Chicago Teachers Union (CTU, por sus siglas en inglés) emitió el miércoles 29 de agosto su aviso de 10 días, en el que le anuncian al Sistema de Escuelas Públicas de Chicago (CPS) que podrían ir a huelga después del 8 de septiembre.

La preocupación es general, ya que este 4 de septiembre comenzarán las clases en aquellos planteles escolares que no iniciaron el 13 de agosto; y la posibilidad de que no tengan maestros en las aulas está en el aire.

Las negociaciones entre el CTU y CPS continúan; pero esta notificación significa que los maestros delegados ante el CTU podrían decidir ir a huelga el 9 de septiembre o después de esa fecha.

“Ninguno de nosotros quiere una huelga; pero si es necesario hacerlo, lo haremos”, dijo Karen Lewis, presidenta del CTU, en conferencia de prensa la semana pasada.

Las demandas del CTU incluyen un horario escolar en que se provean clases de arte, música, idiomas, educación física y consejería a los alumnos, lo cual es algo que está en proceso de implementación, según CPS.

También quieren garantías de que se estipularán tiempos de descansos para los docentes, límites en responsabilidades escolares y protecciones ante evaluaciones injustas. Además, exigen aumentos salariales, mejores beneficios médicos y cambios en la cantidad de días por enfermedad que se pueden acumular.

Durante la reunión de la Junta de Educación de Chicago el pasado 22 de agosto, se asignaron $25 millones a CPS para crear un plan de contingencia en caso de huelga.

Becky Carroll, directora de comunicaciones de CPS, dijo a La Raza que aunque los estudiantes no recibirán instrucción por personal certificado durante una posible huelga, el plan es “crear un ambiente positivo y actividades atractivas para los niños”.

De esa manera se asegurarán de que los estudiantes estén seguros, entretenidos y alimentados durante la implementación del plan de contingencia. Pero Carroll aclaró que aún no se han discutido detalles sobre quiénes estarían a cargo de los estudiantes.

Esto es algo que Kate Klein, maestra de matemáticas y miembro del CTU, esperaba que no sucediera.

“Creo que una huelga sería lo peor para esta ciudad, esta comunidad, nuestros estudiantes y los profesores” dijo Klein. “Pero necesito un contrato justo y un lugar de aprendizaje digno para todos los estudiantes”, comentó la docente de 34 años.

Por otra parte, algunos padres de familia se solidarizaron con los esfuerzos y exigencias del CTU; pero a la misma vez, la preocupación más grande es el porvenir de los estudiantes.

Araceli García, madre de un niño que cursará el noveno grado en la escuela Wells Community Academy, declaró que “todos necesitamos un salario para poder vivir y para nuestras familias; pero ellos dieron un voto de fe que iban a ver por los estudiantes. Ellos son maestros que dieron sus vidas para el estudio de los niños”, dijo la mujer de 38 años.

A García le preocupa que su hijo luego no pueda pasar sus clases o tenga que tomar cursos en el verano para poder continuar sus estudios.

Patricia Ewing es la abuela de un joven de 16 años que asiste a la secundaria Wells.

“Yo no entiendo por qué no pueden llegar a un acuerdo. ¿Por qué se tarda tanto? De verdad espero que hagan algo por el bien de estos niños porque al final del día son los niños los que sufren”, enfatizó Ewing.

El próximo lunes 3 de septiembre CTU llevará a cabo una protesta por la mañana frente a la plaza Daley, en el centro de la ciudad.