Escoltan a niños a sus nuevas escuelas

Guardas de seguridad y la policía acompañaron a miles de estudiantes a sus nuevas escuelas esta semana de regreso a clases
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Escoltan a niños a sus nuevas escuelas
Los estudiantes de las escuelas y secundarias públicas de Chicago volvieron a las aulas esta semana. Foto Carolina Cruz/La Raza

Miles de niños de Chicago, cuyas escuelas fueron cerradas en la primavera pasada, caminaron a sus nuevos centros en su primer día de clases, bajo la mirada vigilante de oficiales de policía y guardas de seguridad recientemente contratados para proteger a los menores mientras cruzaban calles que no les eran familiares, muchas de ellas líneas divisorias de territorios de pandillas.

No se reportaron incidentes, dijo la policía. Aunque eso no sorprendió a padres ni abuelos, quienes dijeron aún estar preocupados porque saben que el show de fuerza policial montado por la ciudad en el primer día de clases no mantendrá a sus niños seguros en las próximas semanas y meses.

“Creo que ahorita es solo un asunto de mostrar y contar”, dijo Annie Stovall, quien caminó a su nieta de nueve años Kayla Porter, a la Gresham Elementary School, que está a cinco cuadras de la antigua escuela de la menor, en el sur de la ciudad. “Veamos qué va a pasar dentro de cinco o seis semanas”, dijo Stovall.

Kathy Miller estaba frente a la escuela Gresham con sus tres hijos, esperando al bus que los llevaría a su otra escuela. Se burló del programa Safe Passage, en el que guardas vestidos con chalecos de neón dirigen las calles de Chicago, diciendo que nopasarán muchos días antes de que los letreros brillantes que anuncian las rutas del programa sean perforados por balas.

“Esos letreros no significan nada”, dijo Miller.

La preparación y la fuerza policial muestra lo que está en juego para las escuelas públicas de Chicago (CPS), el tercer distrito escolar más grande del país, después del cierre de casi 50 escuelas la pasada primavera, con la esperanza de mejorar el desempeño académico y ahorrar millones de dólares. Alrededor de 12,000 estudiantes, de los 400,000 del distrito, fueron afectados por los cierres.

Padres de familia, maestros y activistas comunitarios han alertado durante meses que forzar a los niños a caminar por algunos de los barrios más pobres y peligrosos para llegar a la escuela los pone en riesgo. Algunos ya hasta caminan por el centro de la calle para evitar ser agredidos por los pandilleros.

Hay estadísticas que muestran que esas preocupaciones son válidas. Un análisis de los datos sobre crimen en Chicago realizado por la radioemisora WBEZ-FM encontró que en el 2013 han habido 133 tiroteos y 38 homicidios en las áreas recientemente marcadas como Safe Passage y sus alrededores.

Y en la mañana del lunes, trabajadores del Departamento de Sanidad de la Ciudad descubrieron el cuerpo de un hombre dentro de un basurero, media cuadra al sur de una de estas rutas, en un barrio del sur. La policía dijo que creían que había muerto en la noche; pero no dieron más detalles.

Con la esperanza de prevenir problemas, la Ciudad, que ya enfrenta amarras financieras, contrató 600 trabajadores por $10 la hora, para apoyar el programa Safe Passage, que ha existido desde el 2009.

La policía trabajó con vecinos y CPS para mapear las rutas cerca de 52 de las llamadas “welcoming schools” o escuelas receptoras de estudiantes de centros que fueron cerrados. La Ciudad ha puesto letreros del “Safe Passage” a lo largo de esas rutas.

El alcalde Rahm Emanuel también ordenó a los departamentos de la Ciudad reparar las aceras, arreglar el alumbrado público, remover el graffiti y poner tablas de madera en puertas y ventanas de casi 300 edificios abandonados.