Chicago también come sobre ruedas

Camiones de comida hispanos intentan retomar la calle y atraer paladares no latinos, algunos con platillos tradicionales y otros apostando a la fusión
Chicago también come sobre ruedas
El Tamale Spaceship vendiendo en las calles Madison y Wacker. Iván Favelevic

Para cualquier hispano, la idea de un puesto de comida móvil no es novedad. En todo país latinoamericano hay una considerable variedad de comida rápida que se puede conseguir en la calle. En los últimos años, el centro de Chicago comenzó a atraer camiones de comida pero de un estilo diferente a lo acostumbrado. Igualmente, sigue habiendo algunos emprendedores culinarios que intentan mantener la comida tradicional mexicana al frente de esta revolución sobre ruedas.

“Nació de una necesidad”, dijo Manny Hernández, de 42 años, quien con su compañero Pepe Balanzar, de 47, montó uno de los primeros camiones de comida en Chicago. “Nos enfocamos mucho en la comida mexicana y nos dimos cuenta que los tamales viajan bien”, comentó Hernández. Su camión, Tamale Spaceship, está funcionando desde hace cuatro años y hace poco los socios lograron abrir un restaurante en Wicker Park. Estos ex empleados de Frontera Grill con 20 años de experiencia venden tamales muy especializados que, como dice Hernández, “agarramos un platillo muy tradicional y lo hacemos en tamales”.

El toque gourmet que le ponen a este ícono de la comida mexicana causó que su clientela inicial no haya sido la que normalmente se supondría. “Los primeros dos años, el 95% de nuestra clientela eran anglos”, comentó Hernández. “El mexicano que recién llegó va a comerse sus tacos, o sus burritos. No experimentan tanto como los nacidos aquí”, añadió.

El mismo problema le surgió a Teddy Véjar, de 32 años, quien creó el camión La Adelita junto a su hermano. “Casi todo mexicano acá quiere comer como de rancho… Ellos conocen, carne asada, carnitas, al pastor… La mayoría de nuestros clientes son americanos. En la calle hay mucho americano que le gusta mucho la comida auténtica mexicana”.

Igualmente, para Hernández y Balanzar la audiencia hispana siguió creciendo. “Hace dos años se empezaron a dar cuenta porque estuvimos en Despierta América y otros programas hispanos”, dijo Hernández. “Ahora estamos como al 20% de clientes hispanos”.

Pero según Véjar aún les hace falta a los camiones hispanos lograr un mayor alcance en las calles de Chicago. “Ojalá eventualmente se haga algo más grande”, dijo el michoacano, “porque aunque hay muchas trocas la gente no entiende que no es peligroso comer de una”.

Cuando La Adelita empezó, Véjar la pintó con pintura de lata y anuncios tradicionales. “Se veía como allá en México, donde cualquier vato agarraba un camión y decía ‘vamos a vender tacos.’ Pero luego nos dimos cuenta de que para hacer eventos privados, la gente no les interesaba nuestra troca, porque veían la foto y pensaban que la comida iba a ser medio fea”.

“No importa la cantidad de experiencia que tengas con restaurantes, poner uno sobre ruedas nunca va a ser fácil… Es otro animal, poco a poco lo hemos ido traduciendo… es mucho más difícil”, comentó Hernández.

“Nunca he trabajado tanto y es muy duro”, dijo Véjar. “Por ahora no tengo vida personal. No he tenido vacaciones por cinco años o más”.

Pero cuando lo llevas a las redes sociales, los “camiones controlan”, dice Balanzar. “Nos dimos cuenta muy temprano de que la mejor herramienta para este tipo de negocio son las redes sociales”.

“Mucha gente es fanática de la comida y también de la forma en que tratamos a la gente”, dijo Vejar, “yo siempre he sido muy amable con la clientela, soy muy agradecido. Uso la cuenta de Twitter casi como personal, muchas fotos de mi gato, y a la gente le gusta eso”.

“En todos los Estados Unidos, cuando la gente piensa en comida de la calle piensa en mexicano y casi no hay eso acá”, aclara Vejar. “Se me hace increíble”.

Igualmente sigue habiendo una proliferación de camiones de comida en Chicago, algo que Hernández lo declara como una moda. “Chicago es una ciudad que es muy exigente gastronómicamente. Tienes que tener tu comida muy rica para que sobresalgas, para que dures. Al fin de cuenta vendemos buena comida”.

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Interior de la tienda Tamale Spaceship en Wicker Park. Iván Favelevic

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