Proponen en Chicago permitir la venta de alimentos recién preparados en carritos ambulantes
La medida, apoyada por el alcalde Johnson, el concejal Sigcho y la Asociación de Vendedores Ambulantes busca ofrecer equidad a los vendedores ambulantes
María Alonso y su esposo Juan en su carrito ambulante en el barrio de La Villita. (Belhú Sanabria / La Raza) Crédito: Impremedia
Los vendedores ambulantes de Chicago podrían obtener, por primera vez, una licencia para preparar y vender alimentos frescos directamente desde carritos en las calles de la ciudad, bajo una nueva ordenanza propuesta por la administración del alcalde Brandon Johnson, se informó en un comunicado.
Johnson se unió el miércoles 4 de noviembre a representantes de la Asociación de Vendedores Ambulantes de Chicago (SVAC, por sus siglas en inglés), al concejal Byron Sigcho-López (Distrito 25) y a defensores de la equidad alimentaria para respaldar la propuesta, que busca ampliar las oportunidades de licencias para pequeños empresarios y trabajadores que dependen de la venta ambulante para mantener a sus familias.
Actualmente, Chicago no cuenta con una licencia que permita vender alimentos preparados en carritos móviles en la vía pública. La medida propuesta permitiría a los vendedores solicitar permisos para ofrecer productos que requieren preparación, refrigeración, conservación en caliente y aderezos, como elotes, vasos de fruta, atole y aguas frescas.
“Hace 30 años comenzamos a organizarnos para poder tener una licencia”, dijo Juan José Gama, presidente de la Asociación de Vendedores Ambulantes de Chicago, durante la conferencia de prensa. “Hoy nos da la oportunidad para que este sueño se haga realidad”.
Gama señaló que, durante décadas, los vendedores han tocado las puertas de distintas oficinas de concejales para conseguir una vía legal que les permita preparar y vender alimentos en las calles. Aunque algunos funcionarios respaldaron sus esfuerzos y otros no, la organización continuó presionando para cambiar las regulaciones.
En 2015, la ciudad aprobó una ordenanza que permitió la venta ambulante de alimentos preempacados y productos preparados en cocinas comerciales compartidas. Sin embargo, esa legislación no autorizó la preparación y venta de alimentos frescos directamente desde los carritos.
La nueva propuesta, presentada como parte del presupuesto municipal de 2027, busca ampliar ese sistema y establecer una estructura de licencias para los vendedores de alimentos preparados.
De aprobarse, los titulares de las licencias tendrían que pagar una tarifa de $500 cada dos años, obtener un certificado de saneamiento para servicios de alimentos y completar una consulta de salud con el Departamento de Salud Pública de Chicago.
También tendrían que cumplir con requisitos operativos, entre ellos mover sus carritos al menos cada cuatro horas, mantener despejado el paso peatonal, respetar las restricciones de ruido y cumplir con las distancias requeridas respecto a restaurantes establecidos.
La ordenanza también crearía el Programa de Espacios para Carritos de Comida Móvil, mediante el cual el Departamento de Transporte de Chicago podría designar espacios en las aceras para que los vendedores operen de manera permanente o durante horarios específicos. La designación requeriría la aprobación del concejal del distrito correspondiente, del Concejo Municipal y una evaluación de seguridad del Departamento de Policía de Chicago.
“Un carrito móvil es una vía importante para que los pequeños negocios y los emprendedores de alimentos conviertan su talento, visión y habilidades culinarias en un sustento para ellos y sus familias”, dijo Max Budovitch, vicealcalde de Desarrollo Empresarial y de Vecindarios.
Beatriz Ponce de León, vicealcaldesa de Derechos de los Migrantes y Refugiados, también destacó el papel de los vendedores ambulantes en las comunidades de Chicago y su contribución a la economía local.
La funcionaria recordó que los pequeños negocios de comida, incluidos los puestos ambulantes, han sido una fuente de ingresos para familias inmigrantes y no inmigrantes durante generaciones. Señaló que la nueva licencia podría facilitar el acceso a alimentos preparados, saludables y económicos en vecindarios donde escasean los restaurantes y otros establecimientos de comida.
Por su parte, Sigcho-López destacó la importancia de la propuesta para comunidades como Pilsen y La Villita, donde los vendedores ambulantes forman parte de la vida social y económica de los vecindarios.
El concejal agradeció a la asociación de vendedores y a la administración de Johnson por impulsar una medida que, según dijo, representa un cambio frente a años en los que los trabajadores enfrentaron multas y falta de apoyo institucional.
Johnson afirmó que su administración busca que Chicago amplíe las oportunidades para los emprendedores de alimentos y reconozca las tradiciones culturales que los vendedores llevan a las calles de la ciudad.
“Chicago es verdaderamente una gran ciudad gastronómica. No hay razón por la que no debamos ser la mejor ciudad del mundo para los vendedores ambulantes”, dijo el alcalde.
“Esta ordenanza busca crear oportunidades para que todos nuestros emprendedores del sector alimentario puedan desarrollar negocios sostenibles y obtener un sustento, pero también garantizar que los beneficios lleguen a toda la comunidad”, agregó el alcalde.
La ordenanza aún debe ser aprobada por el Concejo Municipal para convertirse en ley.
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