Tecnología ayuda a los boricuas a repasar su herencia

Tecnología ayuda a los boricuas a repasar su herencia
Del álbum familiar de la familia Batiz de Ponce, Puerto Rico.

Al final de una conferencia reciente sobre genealogía puertorriqueña, la abogada y autora Yasmin Tirado Chiodini quedó sorprendida ante la entusiasta reacción de la audiencia, a la que contó sus investigaciones sobre un antepasado que, un siglo atrás, fue el primer puertorriqueño sentenciado a la silla eléctrica.

“Cuando entré y vi tanta gente me alegré, porque cuando hace unos años quise empezar un grupo de genealogía en Facebook la gente me miraba como si estuviera loca”, dijo Tirado en el Centro de Estudios Puertorriqueños, en el Alto Manhattan.

El evento, en que Tirado presentó su novela histórica “Antonio’s Will”, inspirada en la historia de este pariente, fue organizado por la Hispanic Genealogical Society of New York (HGSNY). Uno de sus fundadores, Jorge Camuñas, explicó las bases de la genealogía o estudio de los orígenes familiares.

“Siempre encuentras nuevas cosas, esto nunca se acaba”, dijo Camuñas, quien explicó que se deben combinar diversas disciplinas, empezando por entrevistar a los familiares, grabar las conversaciones y archivar los datos en un programa informático para hacer un árbol familiar. También es fundamental rastrear fuentes como certificados de nacimiento o de muerte, registros civiles y religiosos, y periódicos antiguos.

Charlie Fourquet Batiz, presidente y cofundador de HGSNY, explicó a El Diario que la sociedad ha ayudado a miles de inmigrantes latinos a reconectar con sus orígenes desde que la inició en 1993 junto con Camuñas y otro colega, Alfredo Sosa, ya fallecido. Los tres se habían conocido por internet y se reunieron en un pub irlandés de Queens, donde pusieron $100 cada uno para crear el grupo, bajo el lema “Somos una familia”.

“Ahora tenemos más de 400 miembros a nivel nacional, y cada dos años organizamos viajes a Puerto Rico a visitar todos los sitios donde hay recursos de información”, explicó  Fourquet Batiz, quien también es miembro de la Sociedad de Genealogía Puertorriqueña y cofundó la página web prroots.com

Pero hace 22 años apenas existían recursos para genealogistas puertorriqueños. Una de las fuentes principales eran los Centros de Historia Familiar de la iglesia de los Mormones, donde se pueden consultar micropelículas de los censos de 1910, 1920, 1930 y 1935.

“Ellos siempre han colectado records de todo el mundo, y me sorprendió encontrar tantos datos en records microfilmados por la iglesia en los pueblitos en Puerto Rico”, explicó Fourquet Batiz. “Por eso fue que me metí yo a fundar una organización, para poder ayudar a otros a enseñarle cómo poder usar esos records”.

Hoy en día todo es mucho más sencillo, gracias a páginas web como familysearch.com y ancestry.com (de pago), que han digitalizado esos archivos. Ancestry incluso tiene pasaportes antiguos.

“El hermano de mi bisabuelo aparece ahí con un pasaporte porque fue de Puerto Rico a República Dominicana a trabajar. Era un muchacho alto y bien trigueño. ¡Y nosotros somos bajitos y blanquitos!”, dijo Fourquet Batiz entre risas.

“Uno se lleva muchas sorpresas cuando mira atrás. A mí, como genealogista e historiador familiar nada me sorprende ya”, agregó. “Yo tengo un antecedente que tenía esclavos, y otro del otro lado que fue esclavo”.

El Centro de Estudios Puertorriqueños también tiene recursos como un archivo de tarjetas de identificación de inmigrantes que llegaron de Puerto Rico a Nueva York y que, explicó, les llamaban “tarjetas de Saldaña” porque ese era el nombre del funcionario que las firmaba.

Nilda Periera y su hijo
Nilda Periera y su hijo

Fourquet Batiz, quien tiene publicadas dos páginas web dedicadas a sus apellidos de nacimiento  (batizfamily.com y fourquet.com) contó que su interés por la genealogía nació de repente.

“Yo empecé hace más de 20 años mayormente después de que mi mamá tuvo un derrame cerebral. Ella estaba en coma y yo, sentado al lado de ella, me di cuenta que la verdad no sabía nada de ella”, explica el nativo de Los Sures, Brooklyn, de 54 años.

“Cuando ella despertó de su coma, a la semana empecé a preguntar”, explicó, pero no se quedó solamente con la historia de su madre, quien vivió 16 años más.

“Cuando uno se cría uno llama a su abuela ‘Abuela’, y a su tío Carlos ‘tío Carlos’, pero no sabe los apellidos, no sabe de qué pueblo son… Y en eso viene la historia familiar, que uno está montando como un rompecabezas”, dijo.

Su base de datos tiene hoy más de 500 nombres, incluyendo antecedentes, descendientes y decenas de familiares vivos que no conocía en países como Francia, España, Brasil, Argentina y Venezuela. “Todos me han contactado, o los he contactado por la website”, dijo.

Pero la parte más emocionante de su trabajo fue encontrar a un hermano mayor de su abuela de la que fue separado en la niñez, cuando se quedó con unos padrinos que se lo llevaron a Nueva York y jamás volvieron a contactar a la familia.

Cuando lo localizó en una dirección de California, ya había fallecido, pero pudo organizar un viaje de su hija a Puerto Rico a conocer a su tía.

“Fue un momento bien emocionante porque la muchacha le agarra a mi abuela la carita y dice: Ay dios mío, yo veo a mi papá en tus ojos”, explicó Fourquet Batiz. “Una experiencia grandísima el juntar a esas dos familias”.

El debate del ADN

Una aportación reciente a los estudios familiares son las pruebas de ADN para determinar sus orígenes genéticos, como la que ofrece la página Ancestry.com. El co-fundador HGSNY Jorge Camuñas se sometió a ese test, y explicó con orgullo que así aprendió que tiene un 6% de ascendencia africana y también algo de sangre taína, aunque su piel es blanca.

Sin embargo, existen muchas reticencias a esta práctica por cuestiones de privacidad, ya que no se trata de una empresa regulada por el gobierno. Además, muchos no la consideran parte de la genealogía, que se basa en archivos y documentos.

“El ADN te puede decir qué tantas personas están en el mismo grupo que tú, pero no te da detalles de cómo llegaste a ese grupo. Para mí, eso no es genealogía”, dijo Charlie Fourquet Batiz, quien considera normal que la mayoría de puertorriqueños tengan antecedentes en España o en África. “Es posible que en un tiempo atrás tengamos un antecedente en común, pero no hay manera de yo llegar a ese punto”.

Para más información, visite http://www.hispanicgenealogy.com