Escalan las tensiones entre EEUU y México tras cancelarse reunión de presidentes

La tensión en las relaciones entre Estados Unidos y México va al alza tras la suspensión de la reunión entre Trump y Peña Nieto
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Escalan las tensiones entre EEUU y México tras cancelarse reunión de presidentes

WASHINGTON.- La cancelación del encuentro entre los presidentes de EEUU y México, Donald Trump y Enrique Peña Nieto, previsto para el próximo martes, puso este jueves de manifiesto la escalada de tensiones entre ambos aliados, y el reto de resolver sus múltiples discordias.

Las propuestas de Trump de construir un muro fronterizo y cobrárselo a México, deportar a millones de mexicanos indocumentados, renegociar o desmantelar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, o NAFTA en  inglés), y hoy mismo, fijar un impuesto del 20% en las importaciones mexicanas para pagar el muro, han calado hondo y activado un creciente sentimiento antiestadounidense en la opinión pública mexicana.

Trump, que ganó la presidencia con un mensaje nacionalista y populista, no ha dado visos de bajar el tono a las acusaciones que ha mantenido contra México desde durante la contienda.

Según expertos y líderes del Congreso consultados por este diario, aunque nadie habla de una guerra, los ánimos están caldeados, y la situación sólo puede empeorar.

La última vez que EEUU y México tuvieron  un conflicto armado fue en 1846, cuando el presidente James Polk declaró la guerra tras largas disputas fronterizas.

No estamos al borde de una guerra, pero sí hay una guerra de palabras. Creo que México y EEUU encontrarán terreno común para superar sus diferencias… a muchos se les olvida, incluyendo al presidente Trump, que la migración mexicana neta se mantuvo en cero” desde 2009, dijo Bob Wiener, un estratega demócrata y exasesor en la Administración Clinton.

Charles Chamberlain, director ejecutivo de “Democracy for America”, lamentó que Trump “no lleva  ni una semana en la presidencia y ya está dañando nuestra relación con uno de nuestros aliados más fuertes y principales socios comerciales… Trump debe dejar de debilitar a EEUU con sus amenazas a nuestros aliados, y centrarse en empoderar a los inmigrantes en EEUU, porque son esenciales para el fortalecimiento de nuestra nación”.

Sal en la herida

Trump anunció una serie de órdenes ejecutivas ayer –incluyendo la propuesta del muro-, justo cuando una delegación mexicana, encabezada por el canciller Luis Videgaray, sostuvo una reunión maratónica con asesores de alto rango en la Casa Blanca para repasar asuntos de la agenda bilateral.

Esta mañana, Trump amenazó en Twitter con cancelar la visita si México insiste en que no pagará por el muro.

Peña Nieto, quien anoche prometió convertir a los 50 consulados en EEUU en “defensorías” de los inmigrantes mexicanos, respondió hoy que canceló la visita a la capital estadounidense.

No hay “respeto”

Hoy mismo, al participar en un retiro republicano en Filadelfia (Pensilvania), Trump afirmó que sería inútil realizar un encuentro “a menos que México trate a EEUU de manera justa y con respeto”,  y que la decisión de cancelarlo fue mutua.

Anteriormente, desde el avión presidencial Air Force One, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, dijo que la Administración Trump espera poder programar la reunión “en el futuro” y “mantenemos las líneas de comunicación abiertas”.

Por su parte, Peña Nieto, quien ha mantenido una baja tasa de popularidad, afirmó anoche que México “ofrece y exige respeto” tanto para sus conciudadanos como para los inmigrantes mexicanos en EEUU.

Según el Instituto de Política Migratoria (MPI, en inglés), en 2014 había más de 11,7 millones de inmigrantes mexicanos en EEUU –la mitad sin papeles-, conformando el mayor grupo de extranjeros en el país. Esa cifra no incluye a sus hijos nacidos en EEUU.

En la actualidad, los inmigrantes mexicanos son cerca del 28% de la población extranjera, que totaliza 42,4 millones. Sus remesas desde EEUU alcanzaron cerca de $25,000 millones el año pasado, según datos del Banco Central mexicano.

Otros gobiernos demócratas y republicanos han elogiado las contribuciones de los mexicanos a la economía y tejido social de EEUU, pero la retórica incendiaria de Trump ha levantado ampollas en México.

¿Y ahora qué?

Sin duda, hay nerviosismo entre quienes siguen de cerca los altibajos en la relación bilateral.

“Irónicamente, el gran muro de odio que propone Trump en realidad será la Gran Muralla de China, porque va a empujar a México a hacer comercio con China. Cinco o seis millones de empleos en EEUU dependen del comercio con México, más que todos los países europeos juntos”, dijo el legislador demócrata por Illinois, Luis Gutiérrez, cuyo distrito tiene una considerable comunidad mexicana.

La rabia y la miopía de Trump van a perjudicar mucho a EEUU. Empieza con la cancelación de la visita del presidente Peña Nieto, pero va a empeorar más y los estadounidenses lo van a sentir en sus bolsillos”, advirtió Gutiérrez.

En México, el senador Armando Ríos Piter, del opositor Partido de la Revolución Democrática (PRD), propuso hace unos meses una legislación para que su país tome represalias si el gobierno de Trump causaba pérdidas económicas para financiar el muro.

Es que una guerra comercial sería un escenario posible, si EEUU llegase a retener ayuda exterior a México, a retener o multar las remesas, o imponer tarifas a sus productos de importación.

Estados Unidos es el principal socio comercial de México, y el comercio bilateral es de aproximadamente medio billón de dólares al año, buena parte de éste a través de la zona fronteriza.

“La cosa podría ponerse fea, hay un riesgo de que se pierda control. Podríamos imaginar una ruptura del NAFTA y trabas en la cooperación sobre migración y seguridad, lo que podría generar un nuevo flujo de migrantes centroamericanos a EEUU si México decide abrir sus fronteras”, advirtió Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano.

Ambos países sufrirían problemas económicos y EEUU podría desangrar empleos y registrar un aumento en precios al consumidor, agregó Shifter, quien aconsejó que republicanos y demócratas alcen la voz y le pidan a Trump que “baje el tono y modere su lenguaje y postura hacia México”.