El Pentágono no necesita más fondos

El Pentágono no necesita más fondos

El borrador presupuestario presentado por la Casa Blanca ayer refleja las prioridades del presidente Donald Trump. Esto significa aumentar drásticamente el precio de defensa a costa de reducir programas federales que protegen y ayudan al estadounidense medio y de bajos recursos.

El plan federal de gastos es un largo proceso que se inicia con la propuesta del presidente. En este caso propone un aumento de 10% en el presupuesto militar, lo que significa recortes draconianos nunca vistos antes en otros sectores del gobierno federal.

Desde una reducción del 30% a la diplomacia, a las áreas de medio ambiente y educación; desde subsidios federales básicos para los Estados a diversos programas de ayuda a minorías y de capacitación laboral, entre otros.

Se estima que dos tercios del presupuesto federal lo componen los gastos de Medicare, Medicaid, Social Security y los intereses que se pagan sobre la deuda. Según Trump, no se recortará la red federal de protección social.

Más de la mitad del tercio que queda es gasto militar, dejando lo demás para el resto del gobierno. De este último grupo debería salir el dinero para moverlo al Pentágono. Esto es algo muy difícil de lograr en la realidad sin que tener efectos devastadores para las agencias federales. La falta de dinero les impedirá proveer numerosos servicios a todos los estadounidenses.

A esto se le debe sumar los próximos recortes de impuestos que restarán dinero a las arcas federales. El aumento de gastos de defensa y las reducciones de gravámenes ya son una fórmula conocida para grandes déficits de presupuesto.

Por otra parte, el Pentágono no necesita más fondos. Es falso el  panorama catastrófico que Trump pinta sobre la necesidad de poner más fondos en defensa porque “no ganamos guerras”.

El Pentágono es un derroche de dinero con una burocracia excesivamente inflada y con costosos armamentos que no funcionan. Antes dar más dinero a los contratistas se deberían ajustar los números.

No es raro que Trump inicie la negociación con una propuesta irrisoria y absurda para luego llegar a donde quiere ir. Aunque esta señal causa más miedo que risa. El desequilibrio que muestra en perjuicio de la estructura del federal y de los usuarios de sus servicios es muy preocupante.