Un fallo histórico

Donald Trump es el negacionista climático en jefe

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Un fallo histórico

Donald Trump —el único líder mundial que niega la ciencia climática— está sopesando retirar a Estados Unidos del Acuerdo Climático de París, contra los designios de la inmensa mayoría de los norteamericanos, la comunidad internacional y el sentido común.

Este señor de 70 años pretende tomar una decisión que pone en grave peligro el futuro de nuestros hijos y nietos. El Acuerdo de París, respaldado por casi 200 naciones, es la única herramienta de la que dispone la humanidad para evitar las peores consecuencias de la crisis climática.

La comunidad empresarial del país apoya abrumadoramente permanecer en el acuerdo, además del 70% del público norteamericano. El mismísimo Pentágono considera la crisis climática no solo real sino también un peligro para la seguridad nacional.

Una decisión de tal magnitud también pondría en serio peligro el liderazgo económico mundial de Washington. China, el mayor contribuyente de gases de cambio climático, está embarcada en un programa de $360.000 millones para fomentar la energía limpia que creará más de 13 millones de empleos para 2020.

El daño diplomático que esta descabellada decisión causará también es incalculable. Después que Trump se negara a ratificar el acuerdo durante la desastrosa reunión del G7 en Italia, la canciller alemana Angela Merkel advirtió que Europa ya no podía fiarse de Estados Unidos y que “tenemos que tomar nuestro destino en nuestras propias manos”.

Para nosotros los hispanos y América Latina, el debilitamiento de este acuerdo tendría consecuencias especialmente desastrosas. La ONU concluyó hace ya años que nuestra comunidad es especialmente vulnerable al cambio climático, aquí en Estados Unidos, y en general en los países en desarrollo. Solamente en Latinoamérica, el costo anual del clima extremo causado por esta lacra planetaria se estima en un 4% del PIB de la región.

Trump, sin embargo, nada contra el abrumador empuje hacia una economía de energía limpia en todo el mundo. Por segundo año consecutivo, en el mundo se instaló más energía limpia que sucia. Según el Departamento de Energía, la industria solar emplea aquí a más trabajadores en la generación de electricidad que la petrolera, carbonera y gasera juntas. Y el año pasado el 60% del crecimiento energético en Estados Unidos vino del sol y el viento, unos 24.000 megavatios.

Nadie va a esperar al negacionista climático en jefe, y desde luego, este acuerdo no lo va a descarrilar la ignorancia de un solo hombre.

Al querer cometer semejante fallo histórico, Trump me recuerda la famosa frase del Al Gore: “El liderazgo político es un recurso renovable”.

(Javier Sierra es columnista del Sierra Club).