Señales de que tu pequeño necesita anteojos

Experta nos dice cómo detectar la presencia de posibles problemas oculares que deben tratarse cuanto antes
Señales de que tu pequeño necesita anteojos
El detectar tempranamente que un bebé o toddler necesita usar anteojos ayuda a tratar condiciones que podrían limitar su visión o dejarlo sin vista para siempre.

Estaba mirando sus caricaturas favoritas cuando observó que su pequeño desviaba mucho uno de sus ojos. Inicialmente no le puso mucha atención, pero “afortunadamente” era un fin de semana festivo y, estando en casa de sus padres, su mamí le dijo: “hija, póngale atención al ojito del niño, no me gusta cómo se le está metiendo hacia la nariz”.

Ese llamado de alerta motivó a la periodista Claudia Botero, presentadora del noticiero de fin de semana del Canal 34, Univision, a hacer de inmediato una cita con un oftalmólogo para saber qué estaba pasando con el ojo izquierdo de su hijo de dos años y medio.

“Roberto Emilio [hoy de cuatro años] resultó con estrabismo, algo que se debe corregir desde muy temprana edad”, cuenta la originaria de Colombia. “Y ante mi pronta acción, la doctora me felicitó. Me dijo: ‘bravo por usted, porque muchos padres de familia, desafortunadamente, no ponen mucha atención cuando sus hijos pequeños tienen problemas en los ojos, debido a que [cuando ven que se les están desviando] piensan que están jugando con ellos”.

Ante la rápida acción de Botero, Roberto Emilio luce unos ojos bien centrados gracias a los anteojos que usa desde una edad temprana y una cirugía que se le hizo en sus dos ojos.

“Hay que ser muy proactivo ante cualquier cosa que uno vea en los ojos de los niños [desde que son bebés]”, alerta la presentadora. “En el caso de mi hijo, se requería corregir su problema [de estrabismo] cuanto antes, porque cuando el menor cumple siete años es más difícil arreglarlo. Mi niño no tiene problemas en su visión pero sigue usando anteojos porque su cerebro necesita entrenarse para que mantenga sus ojos ubicados en la posición correcta”.

Roberto Emilio, de cuatro años de edad, luciendo los anteojos que le ayudan a corregir su problema de estrabismo./Cortesía

María, otra periodista de profesión, quien prefirió mantener su apellido en el anonimato, coincide con Botero sobre la pronta acción que deben tomar los padres ante cualquier movimiento o gesto poco usual que sus hijos de pocos meses o “toddlers” tengan en sus ojos.

“La acción proactiva es clave”, dice María. “Mi hermano, que es hoy un hombre hecho y derecho, nació con un ‘ojo perezoso’, pero lamentablemente mi madre se vino a dar cuenta de ello demasiado tarde [a pesar de que su ojo perezoso era más chico en comparación con el normal y al mirar lo cerraba por completo] cuando él empezó a quejarse de que no veía nada por él… Y sí, él perdió la visión total de ese ojo, por haber carecido de una intervención temprana”.

Por ello, cuando la hija de María empezó a quejarse de que veía borroso el tablero del salón de clases cuando tenía siete u ocho años, ella actuó con rapidez para saber qué estaba pasando en sus ojos.

“Resultó que tenía miopía, como yo”, cuenta la madre uruguaya y confiesa que se sintió mal con la noticia, porque la miopía se hereda. “Ella uso anteojos en su infancia y lentes de contacto cuando alcanzó una edad madura para ponérselos y quitárselos correctamente”.

Las señales de alerta

La Dra. Diana R. Shiba, oftalmóloga vinculada a Kaiser Permanente en el sur de California, dice que es normal que el recién nacido tenga hipermetropía leve (imposibilidad de ver con claridad los objetos próximos a sus ojos), algo que podría alarmar a los padres pero no a un oftalmólogo.

Sin embargo, recuerda que “es importante” que los progenitores o cuidadores de los menores mantengan un seguimiento regular de la salud de los ojos del recién nacido o infante con sus pediatras, ya que “podrían presentar problemas que requerirán ser vistos por un optometrista, oftalmólogo o incluso un oftalmólogo pediátrico”.

Durante el Mes de la Salud y la Seguridad de los Ojos de los Niños,  la experta explica algunas de las señales más comunes que advierten que los hijos  podrían tener algún problema en sus ojos o visión:

1. El niño bizquea con frecuencia

Si los padres notan que su hijo abre y cierra los ojos con frecuencia y los aprieta con fuerza para tratar de enfocarlos al ver la televisión o un objeto, la Dra. Shiba recomienda buscar el servicio profesional para un examen exhaustivo. “La acción podría ser una señal de que el niño está compensando la visión borrosa con el apretón de sus ojos y se le puede ayudar con un par de anteojos”, dice la oftalmóloga.

Los toddler con miopía aprenden con rapidez a manejar sus anteojos./Shutterstock

2. Los ojos del bebé se cruzan o desvían

Es común que ocasionalmente los ojos de los pequeños se crucen o desvíen por pequeños lapsos de tiempo. Sin embargo, si esto se da con frecuencia o dura mucho tiempo, especialmente después de los cuatro meses de edad, la experta recomienda llevarlo al médico para un chequeo completo.

“Los trastornos del movimiento de los ojos pueden ser señal de que el niño necesita gafas”, dice. “Pero también puede ser signo de una condición de salud grave en uno o ambos ojos que puede requerir un tratamiento médico o quirúrgico adicional”.

La evaluación oftalmológica en este caso también es importante porque el sistema visual de un niño, especialmente antes de cumplir los ocho o nueve años, está todavía en acelerado desarrollo y los trastornos que no se corrigen a esa edad podrían conducir a la pérdida visual permanente en la edad adulta.

3. Usar más un ojo que el otro

Esto se nota cuando al observar un libro, juguete u objeto el niño prefiere mirarlo usando más un ojo que el otro.

Los padres pueden evaluar el problema con esta fácil prueba: taparle con la mano o un parche de pirata el ojo que más usa (con todas las medidas de seguridad y delicadeza) y si el menor reacciona con molestia y evita mirar los objetos que se le ponen al frente, entonces eso quiere decir que necesita ser evaluado por un especialista para ver qué pasa y se le dé el tratamiento que requiere cuanto antes.

4. Inclina la cabeza para mirar las cosas

Si el niño tiende a girar o inclinarse la cabeza constantemente al intentar mirar algo, la Dra. Shiba sugiere que se le haga un examen evaluativo para determinar la causa.

“Esta acción podría ser indicadora de condiciones oculares peligrosas, por lo que se le debe dar atención lo más pronto posible”, resalta la oftalmóloga. “El bebé o infante puede estar padeciendo de visión borrosa, visión doble o, posiblemente, de una condición médica o quirúrgica más grave que hace que prefiera mirar los objetos desde cierta dirección al enfocar sus ojos”.

5. Ojos muy llorosos

Aunque las alergias estacionales, así como el problema del conducto del lagrimal obstruido temporalmente provocan el lagrimeo constante de los ojos, la oftalmóloga explica que “los ojos llorosos puede ser una señal clara de que el niño tiene un problema ocular urgente a solucionar, como puede ser un objeto extraño dentro del ojo, frotamiento excesivo, fatiga ocular o necesidad de anteojos”.

Los bebés o toddlers que se refriegan los ojos con frecuencia o los mantienen llorosos pueden tener problemas en los ojos a tratar./Shutterstock