Madre de seis hijos ciudadanos recibe santuario en iglesia de Chicago

La indocumentada mexicana Francisca Lino, madre de seis hijos ciudadanos y a punto de ser deportada, recibió santuario en la iglesia metodista Adalberto, la misma que protegió durante un año a la activista Elvira Arellano en Chicago (Illinois).
La indocumentada mexicana Francisca Lino, madre de seis hijos ciudadanos y a punto de ser deportada, recibió santuario en la iglesia metodista Adalberto, la misma que protegió durante un año a la activista Elvira Arellano en Chicago (Illinois).
Foto: EFE

La indocumentada mexicana Francisca Lino, madre de seis hijos ciudadanos y a punto de ser deportada, recibió santuario en la iglesia metodista Adalberto, la misma que protegió durante un año a la activista Elvira Arellano en Chicago (Illinois).

“Ella no es una criminal y queremos darle más tiempo a su abogado para que presente nuevos recursos”, declaró la pastora Emma Lozano, quien encabeza la iglesia, situada en el vecindario Humboldt Park.

Lino tenía que presentar su pasaporte en regla para viajar este viernes a México, en cumplimiento de una orden de deportación que ha venido apelando desde 2005.

En su lugar se presentó su abogado Chris Bergin en las oficinas del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) para comunicar que su cliente no acudiría a la cita y había recibido santuario en una iglesia.

Lozano, que es una activista pro inmigrante al frente de su grupo Sin Fronteras/Familia Unida, dijo que el santuario era necesario después de hacer lo “posible legalmente”. “No nos quieren dar tiempo para presentar otros recursos” dijo la mexicana, sin especificar qué medidas serían.

En conferencia de prensa en la iglesia, Lino, de 50 años, dijo que su familia era contraria al santuario, pero rechazó “agachar la cabeza”.

“No soy criminal, no soy terrorista, y quiero quedarme con mis seis hijos (de entre 15 y 27 años de edad) y mi esposo, todos ciudadanos”, afirmó.

Dijo que ella es además el sostén principal de su familia, porque su esposo, Diego, está incapacitado por un derrame cerebral.

La mexicana fue detenida por Inmigración primera vez en 1999 y deportada cuando regresó ilegalmente a EE.UU, pero volvió a cruzar la frontera a los pocos meses.

En 2005 se presentó a una audiencia en Chicago para obtener la residencia, por estar casada con un ciudadano estadounidense, y permaneció detenida durante 21 días.

Desde entonces ha permanecido en el país sobre la base de apelaciones anuales, con el apoyo de figuras políticas como el congresista demócrata por Illinois Luis Gutiérrez.

Lozano dijo que todo se debió al error de un notario, que al llenar los formularios de inmigración omitió reconocer los antecedentes de Lino y su deportación previa.

“Ella fue confiada a la cita, dejó a sus gemelas recién nacidas en el hospital porque pensó que iba a ser rápido, pero la tuvieron detenida durante días”, informó.

La deportación fue cancelada varias veces por apelaciones anuales realizadas por los abogados, hasta la vigencia de las órdenes ejecutivas del presidente Donald Trump, que aumentaron y aceleraron las expulsiones de indocumentados.

Lozano atribuyó el caso de Lino a “un acto de racismo y discriminación contra la gente de color”, y contra una “cristiana” que ha pagado sus impuestos y ha pasado “por todo tipo de investigaciones de antecedentes”.

“En este país hemos llegado a un momento en el que hay que decidir entre estar con los nazis o con el pueblo”, agregó.

A la iglesia Adalberto concurre asiduamente Elvira Arellano, quien hace diez años se refugió allí durante un año mientras resistía una orden de deportación.

La activista se convirtió en la abanderada de los indocumentados, hasta que abandonó el santuario, viajó a California y fue detenida en Los Ángeles en 2007.

Fue deportada y se radicó en Michoacán, hasta que regresó hace tres años a Estados Unidos con una visa humanitaria, pidió asilo y ahora aguarda una cita en septiembre ante un juez de inmigración para presentar su caso.

Chicago es una de las ciudades que ofrece santuario a los indocumentados, a pesar de las presiones que recibe del Departamento de Justicia y amenazas de perder fondos federales por no cooperar con Inmigración.

Además, a partir del próximo lunes todo el estado de Illinois se convertirá en santuario, cuando el gobernador, Bruce Rauner, promulgue la ley TRUST, que crea “zonas seguras” donde los agentes de ICE no podrán ingresar, como escuelas, iglesias y hospitales, a menos que presenten una orden judicial de arresto.