¿Dónde están dos millones de trabajadores?

Los costos de cuidar un niño son tan elevados que obligan a los padres a dejar un empleo
¿Dónde están dos millones de trabajadores?
La unviversalización del Pre K gratuito ha permitido un respiro a muchos padres./Shutterstock

Esta pregunta la responde rápidamente el insttituto de estudios económicosCenter for American Progress (CAP) y la intuye quienes tengan una idea de lo que cuesta, en términos de dinero, cuidar de un niño pequeño.

Están en su casa.

Hay dos millones de personas en edad de trabajar y que han trabajado pero que están en sus casas porque no se pueden permitir el lujo de tener un empleo.

Trabajar es algo que muchas familias se ven obligadas a rechazar en el caso de uno de los dos padres por dos razones, porque vivan en un lugar donde apenas hay acceso a servicios de cuidados de niños y bebés o porque el costo de este sea imposible de pagar.

El 65% de los niños tienen padres que trabajan y el servicio de calidad para cuidarles y ayudarles en su desarrollo es tan necesario como prohibitivo para muchos bolsillos y presupuestos domésticos que no pueden con los cerca de $18,000 anuales que cuestan las guarderías, campamentos, babysitters y actividades de los bebés hasta que llegan a PreK. Es el 29% como promedio de los ingresos de una familia con ingresos medios, según el Center for American Progress.

De acuerdo con el Censo, el costo semanal del cuidado de niños con madres trabajadoras es ahora un 30% más elevado que hace 15 años.

Los programas de universalización pública del PreK han aliviado a miles de hogares en Nueva York, Los Ángeles y otras ciudades, pero los años anteriores a la escuela pública son una piedra en el camino de muchas carreras.

Aceptar un servicio de bajo costo y baja calidad deja a muchos padres con pocas opciones, máxime cuando los padres de los menores de seis años tienen bajos ingresos. Con datos del National Survey of Children´s Health, CAP calcula que solo en el estado de Nueva York hay 123,142 personas que han tenido que dejar un trabajo, no aceptarlo o modificarlo para poder hacer frente a las responsabilidades paternofiliales. Es cerca del 1.25% de la fuerza laboral del estado. En California están en esta situación casi 198,000 padres y madres.

Este centro económico considera que a nivel político se tiene que ser consciente del impacto que tiene la falta y el costo del cuidado de calidad de un servicio con el que los padres no quieren regatear.

El problema para los padres que dejan sus empleos porque les sale más caro trabajar, no aceptan ofertas de empleo o reducen sus horas de trabajo es que estos años alejados del mercado laboral dejan huella para siempre. A corto plazo repercute en el salario y los beneficios pero el efecto se extiende en el tiempo porque se pierden oportunidades de mejorar los salarios sobre los incrementos acumulados en los años que se ha estado sin trabajar. Además se pierden los beneficios (como la constribución a un plan de pensiones) o al seguro social.

Esta es una de las varias razones por las que se perpetúa la discrepancia de salarios entre hombres y mujeres ya que son más las madres que los padres los que dejan de trabajar.

El CAP tiene una calculadora que da una cifra que ofrece una idea aproximada del costo de ello. En el caso de una mujer de 26 años que esté trabajando desde los 22 y cobrando $45,000 anuales, si dejara de trabajar cuatro años, perdería a lo largo de su vida laboral ingresos y beneficios equivalentes a $597,000.