Es hora de invertir en nueva tecnología para combatir el VIH en la comunidad latina

Es hora de invertir en nueva tecnología para combatir el VIH en la comunidad latina
Elia Chino con estudiantes recién graduados del Programa de Liderazgo Juvenil y Prevención de las Drogas de FLAS.
Foto: Fundación Latinoamericana de Acción Social

La Fundación Latinoamericana de Acción Social, Inc. (FLAS) nació en 1994 debido al estigma, la discriminación, el miedo y la ignorancia que existe en nuestra cultura latina con respecto al Sida.

En 1989, mi mejor amigo, Gustavo García De La Vega, de la Ciudad de México, murió de Sida. En 1993, Ed Wells, de la Iglesia de Cristo en Houston, que era como un segundo padre para mí, murió y nadie me lo dijo. Me enteré dos semanas después, cuando su esposa me dijo que murió de una enfermedad llamada “Sida”. Yo no sabía nada del Sida.

En esa época, muchas personas morían por complicaciones relacionadas con el sida porque tenían miedo de hablar sobre el Sida con sus familias, parejas y comunidades. Fui testigo de cuántos sucumbieron por la enfermedad cuando me ofrecí como voluntario en el Hospital Ben Taub en Houston, Texas. Sabía que tenía que hacer algo para ayudar a estas personas. Es por eso que comencé la Fundación Latinoamericana contra el Sida, Inc., conocida hoy como FLAS, hace 25 años, cuando más de 48,000 personas eran diagnosticadas con VIH anualmente en Estados Unidos.

Los hombres latinos que tienen relaciones sexuales con hombres (HSH) vieron un aumento del 24% en los nuevos diagnósticos de VIH desde 2005 hasta 2014, mientras que los hombres blancos vieron una baja del 18%. Estas diferencias son inaceptables.

Comprendemos por qué estas diferencias afectan desigualmente a las comunidades de color, especialmente a las personas latinas. El acceso al tratamiento es fundamental. Alrededor de dos tercios de los estadounidenses que viven con VIH reciben tratamiento médico, pero entre las 251,700 personas latinas que viven con el VIH solo un tercio recibe atención. Estudio tras estudio descubre que las comunidades latinas se sienten menos cómodas al hablar de VIH y Sida. Esto se complica aún más por las barreras del idioma, y los estudios sugieren que el número de médicos de habla hispana en realidad está disminuyendo mientras la población latina crece.

A través de la telesalud, podemos dar a los pacientes de todo el país atención médica de calidad, en español y sin juzgar. La telesalud se usa ampliamente para educar sobre muchas enfermedades y tratarlas, incluido el VIH/Sida, y puede abrir la puerta al cuidado de personas que de otro modo no tendrían acceso a la atención.

Pero el lugar no es la única barrera. El estigma es venenoso, y no soy ajena a sus efectos. Como mujer transgénero que trabaja en un estado fronterizo para dar a los inmigrantes tratamiento para una de las enfermedades más estigmatizadas del mundo, las puertas no se abren fácilmente para mí. Cuando comencé FLAS luchamos durante años sin financiamiento. Afortunadamente, empresas como Gilead Sciences están financiando las mejores soluciones locales para combatir la epidemia del VIH/Sida. De hecho, la Iniciativa COMPASS de Gilead, que está proporcionando más de $100 millones durante 10 años a organizaciones en todo el Sur, está ayudando a FLAS a presentar el Proyecto REACH, un programa de telesalud que da atención culturalmente competente a personas latinas, sin importar el idioma, el nivel socioeconómico ni el lugar.

La telesalud puede hacer que la ayuda médica culturalmente competente sea accesible para todos. Hemos llegado demasiado lejos en nuestra lucha contra el VIH para detenernos ahora. A través de la inversión pública y privada, las comunidades pueden usar tácticas innovadoras para poner fin a la epidemia y ayudar a las personas a vivir vidas plenas y saludables, y la telesalud representa el camino que debemos seguir.

Elia Chino es fundadora de la Fundación Latinoamericana de Acción Social.

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