¿Cómo controlar el dolor de estómago causado por los nervios?

Las emociones influyen en todo el cuerpo, siendo el estómago el más afectado
¿Cómo controlar el dolor de estómago causado por los nervios?
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El estrés y los nervios producidos por las preocupaciones y las responsabilidades se pueden manifestar de diferentes formas. Una de ellas es a través del estómago. Esto se debe a que el estómago está ligado a nuestro cerebro por las numerosas neuronas que lo conectan al sistema digestivo. Aquí te hablaremos un poco más sobre esto.

Qué provoca el malestar estomacal

De acuerdo a un artículo del portal Psicología y mente, los problemas y las preocupaciones terminan reflejándose de diferentes formas en nuestro cuerpo. Una de esas manifestaciones se produce en el estómago, y normalmente está relacionada como respuesta a un estímulo específico.

El estímulo puede ser una entrevista para un trabajo, presentar exámenes, estar frente a una persona importante y otras situaciones puntuales que causen ansiedad y estrés. Al desaparecer el estímulo desaparece el malestar.

La otra causa, que es más grave, es la ansiedad o estrés crónico. Un estado de alarma constante afecta los nervios, produciendo malestar e incluso problemas de salud en el sistema digestivo. Por eso es importante saber cómo controlar la ansiedad y el estrés para evitar problemas gástricos.

Cómo controlar el estrés y evitar el dolor de estómago

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Lo primero que debemos hacer es tratar de controlar el estrés. Aunque no es fácil hacerlo, tampoco es imposible. Detectar cuáles son las situaciones que provocan los estados de ansiedad es un primer paso.

De esta forma, puedes controlar estas situaciones en tu día a día, o en la medida de lo posible, evitarlas. Una de las formas de controlar estos estados de ansiedad es realizando ejercicios de respiración y relajación. Usar los músculos abdominales ayudará a controlar los nervios de esta zona.

Controlar lo que comes también es una buena medida. La ansiedad hace que comamos más de lo debido, afectando nuestra salud. Hacer ejercicio o practicar deportes también es una forma de desviar nuestra atención.

Por otro lado, realizar actividades relajantes, como la jardinería, leer un libro o caminar al aire libre también pueden liberar estrés. Beber infusiones relajantes, como té de manzanilla o de valeriana también es un aliciente.

En todo caso, la ayuda especializada es importante. Si crees que no puedes controlarlo por tu propia cuenta, contacta a un terapeuta para que te ayude a manejar la ansiedad y controlar las situaciones que pongan en riesgo tu salud.