El caso de la historiadora estadounidense blanca que se hizo pasar por negra

Jessica Krug, una profesora universitaria blanca, judía y criada en un suburbio de Kansas City, reveló que se había hecho pasar por negra, engañando a colegas, estudiantes y amigos

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Crédito: Reuters

“Durante la mayor parte de mi vida, cada cosa que he hecho, cada relación que he tenido, ha estado arraigada en un suelo tóxico con el napalm de mentiras”.

Así empieza la confesión de Jessica Krug, una profesora de historia de la Universidad George Washington (GWU), que reveló haber asumido una identidad negra durante años, cuando en realidad es una mujer blanca, judía y criada en un suburbio de Kansas City.

“He construido mi vida sobre una violenta mentira antinegra”, continuó escribiendo en su blog.

El trabajo de la académica en la GWU, en Washington DC, se concentra en África y la diáspora africana.

La universidad dijo que investigaría la publicación en el blog de Krug, pero no haría comentarios adicionales, sin embargo, la revelación ha generado sorpresa y condena entre las personas que la conocen.

El caso de Krug tiene fuertes similitudes con el de Rachel Dolezal, una activista blanca que se declaraba negra.

Su historia alcanzó los titulares de los medios en 2015, cuando sus padres la acusaron de querer ser alguien que no era.

La otrora activista de los derechos civiles y profesora de estudios africanos había fingido ser afroamericana durante años. A pesar de la polémica afirmó que se “identificaba como negra”.

“Uso y abuso de identidades negras”

En el post que se publicó en la plataforma Medium el miércoles, Jessica Krug confesó que había asumido falsamente identidades “que no tenía derecho a reclamar”: primero la identidad negra del norte de África, luego la de origen estadounidense, y luego la del Bronx, de origen caribeño.

“En un grado cada vez mayor a lo largo de mi vida adulta, he esquivado mi experiencia de vida como una niña judía blanca”, escribió.

Describió su comportamiento como “la epítome de violencia, de robo y de apropiación, en las miles de maneras que la personas no negras continúan el uso y el abuso de las identidades y culturas negras”.

“No soy un buitre de la cultura. Soy una sanguijuela cultural”, escribió.

El engaño, añadió, se extendió a sus relaciones personales.

Agregó que empezó a asumir identidades falsas desde temprana edad, práctica por la que culpó a problemas mentales y traumas experimentados de joven, no obstante, aseguró que eso no “explica ni justifica, tampoco perdona ni excusa”, su accionar.

Su trabajo académico, incluyendo su libro de 2018 “Fugitive Modernities: Kisama and the Politics of Freedom” (Modernidades fugitivas: Kisama y las políticas de libertad), se enfoca en la política y cultura de las sociedades de África y la diáspora africana.

Según los informes de los medios locales, Krug también utilizó el nombre de Jessica La Bombalera como activista.

GWU, donde Krug enseña, comunicó estar “consciente” del post en Medium y que está “examinando la situación”.

Universidad George Washington

Getty Images
La Universidad George Washington dijo que está analizando la situación.

Reacciones

La confesión de Krug ha causado asombro e indignación entre sus colegas académicos, estudiantes y amigos, que han expresado sus sentimientos en internet y entrevistas.

En su publicación no dio las razones por las que decidió reconocer su engaño, ni el por qué hacerlo ahora. Sin embargo, el guionista Hari Ziyad dio que la revelación sucedió “porque la habían descubierto”.

“Jess Krug… es alguien quien llamé amiga hasta esta mañana cuando me llamó reivindicando todo lo escrito aquí. No lo hizo de bondad”, escribió en Twitter.

Recientemente, académicos latinos negros habían empezado a retar a Krug, preguntándole sobre su origen, según Yomaira Figueroa, profesora asociada de estudios de diáspora de la Universidad Estatal de Michigan.

“No hubo una cacería de brujas, pero había necesidad de trazar una raya”, escribió en una cadena de tuits. “Krug se adelantó a la noticia porque fue descubierta“.

Yarimal Bonilla, profesora de antropología y estudios puertorriqueños en Hunter College, escribió en Twitter que había sido “engañada” por Krug pero que siempre sospechó que “había algo raro con ella”.

“En ese sentido, sí nos manipuló”, escribió Bonilla. “No sólo convenciéndonos que era una WOC (mujer de color por sus siglas en inglés) pero también que pensáramos que de alguna manera éramos política e intelectualmente inferiores”.

Una estudiante de 21 años de GWU, Aria Sakona, expresó estar “conmocionada” y “perpleja” por la revelación de la académica. Dijo que tenía programado empezar un curso de Historia Latinoamericana, dictado por Krug, el lunes.

“Me rompe el corazón que estos estudiantes vinieran, espabilados y entusiasmados, para aprender del legado e historia latina”, comentó Sakona al diario Washington Post. “Todos le entregamos nuestra confianza”.


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