Su futuro está en el limbo

Los niños y jóvenes que asisten a las escuelas públicas que están en la lista de cierres propuestos por las autoridades del distrito escolar no saben qué les espera el próximo otoño
Su futuro está en el limbo
Integrantes del grupo 'Chicago Students Organizing to Save Our Schools', un nuevo grupo que se ha formado después del anuncio de los cierres. Fotos Carolina Cruz/La Raza

La pregunta en la mente de muchos maestros, estudiantes y padres de familia de Chicago es cuál será el futuro de los 30 mil estudiantes que asisten a las 54 escuelas que se han propuesto para ser cerradas o transformadas.

El sistema de escuelas públicas de Chicago (CPS) también ha propuesto que se consoliden unas 11 escuelas y que se cambie por completo el personal de otras seis, medida que, de ser aprobada, afectaría a miles de personas en la ciudad.

Uno de los vecindarios que visitó La Raza fue East Garfield Park, donde se propuso el cierre de la escuela primaria Calhoun North, cerca de las calles Jackson y California. CPS argumenta que la matrícula en esta escuela ha disminuido un 49% en los últimos diez años y que el plantel está subutilizado.

Sin embargo, a tan solo 300 pies de distancia de esta escuela se encuentra la LEARN Charter School, que forma parte de una red de escuelas chárter con siete planteles. La LEARN Charter School abrirá otra escuela a unas 12 cuadras de la escuela Calhoun justo en septiembre 2013.

La escuela Calhoun estuvo cerrada esta semana, como parte del receso o ‘Spring Break’. El plantel estaba desierto y el patio lleno de basura.

En cambio, en el edificio moderno y con puertas de cristal de la chárter LEARN se impartían clases como cualquier otro día. Dos empleadas de la escuela recibían a los estudiantes afuera, cuando los padres los dejaban.

Alrededor de ambos centros educativos se veían lotes baldíos, edificios de apartamentos con tablas de madera en puertas y ventanas y letreros con una equis roja, uno que otro bar y viviendas con el letrero ‘For rent’ a la vista.

En La Villita se encuentra la primaria Ignance Paderewski, una de las escuelas en la lista de posibles cierres. Según ha informado CPS, de ser cerrada, los estudiantes de prekínder y hasta tercer grado serían transferidos a la escuela Lázaro Cárdenas, y los de cuarto hasta octavo grado irían a la primaria Rosario Castellanos.

Otros estudiantes que serían afectados son aquellos que asisten a las llamadas ‘welcoming schools’, donde se recibirán a los miles de estudiantes que serán transferidos.

En Humboldt Park, la primaria José De Diego recibiría niños de las escuelas Ana Roque de Duprey y Alexander Von Humboldt. En total, la De Diego recibiría unos 460 estudiantes, además de los 776 que ya tiene, de acuerdo con números del portal de CPS.

Este cambio no le parece una buena idea a Marvin Ochoa, estudiante de la De Diego.

“La escuela que vamos a recibir es nuestro rival”, explicó el joven quien aclaró que se refería a deportes y en cuanto a territorio de pandillas. “Y va a haber mucha violencia en la comunidad y en la escuela,” dijo Ochoa, de 14 años.

Cuando se le preguntó cuál era su mayor preocupación respondió: “La educación que recibimos en la José De Diego era excelente y ahora con estos niños no sé si eso va a cambiar”, enfatizó Ochoa, quien es parte del grupo ‘Chicago Students Organizing to Save Our Schools’, un nuevo grupo que se ha formado después del anuncio de los cierres.

La oficina de comunicaciones de CPS informó a La Raza que aún no se ha definido exactamente qué se hará con los 61 edificios que podrían quedar vacantes si la propuesta de CPS es aprobada por la Junta de Educación de Chicago.

Se indicó que cuando estén vacíos, las autoridades de CPS se reunirán con grupos comunitarios para determinar cuál sería el mejor uso para las instalaciones. De no llegar a aún acuerdo, CPS buscaría la asesoría de bienes raíces para ver qué opciones hay; pero enfatizaron que los edificios no serán vendidos a redes de escuelas chárters para nuevas escuelas.

CPS argumenta que actualmente tiene 403,000 estudiantes en un distrito con capacidad de servir a 511,000 y que se enfrenta a un déficit de $1 mil millones para el próximo año fiscal.

El distrito dice que con estos cierres y consolidaciones ahorrará aproximadamente unos $560 millones en un periodo de 10 años y $43 millones al año por gastos de operación.

Pero a cambio invertirá unos $233 millones para asegurarse que cada estudiante que asista a una nueva escuela tenga aire acondicionado en su aula, una biblioteca con nuevos libros, materiales digitales, Internet de banda ancha, I-Pads para los estudiantes de tercero a octavo grado, alarmas y equipos de detección de metales, además de techos y pisos nuevos.

De igual manera, se implementarán unos 13 nuevos programas de ‘Science, Technology, Engineering and Mathematics (STEM), cinco de ‘International Baccalaureate’ (IB), y uno de ‘Fine and Performing Arts’.

Está previsto que la Junta de Educación de Chicago vote sobre las acciones escolares propuestas por la directora de CPS, Barbara Byrd-Bennett, en la reunión del 22 de mayo.