Los cheques del seguro social serán más flacos

Los beneficios del seguro social serán sacrificados si se aprueba la propuesta de presupuesto presentada por el Presidente Barack Obama este miércoles.

A pesar de sus constantes promesas de no darle más ‘garrotazos’ a la clase media y baja, los cambios propuestos significarán que una persona de 85 años recibirá en promedio $1,000 menos al año en beneficios del seguro social; una de 65 años recibirá $136 menos, y un individuo de 75 años recibiría $560 menos, según análisis de datos de los beneficios del Seguro Social.

Este presupuesto para el año fiscal 2014, que entraría en rigor en octubre de este año, incluye una revisión en cómo se calcula el impacto de la tasa de inflación, con el fin de complacer a los legisladores republicanos.

Se trata de un ajuste llamado “chained CPI”; es decir, el Índice de Precios al Consumidor o promedio anual de costo de vida para calcular que los beneficios federales estén acordes con la inflación.

La lógica que están usando es que los consumidores terminan sustituyendo los productos cuyo precio aumenta, por productos más baratos. Por ejemplo, si las naranjas están más caras, la gente va a comprar manzanas o fresas.

¿Pero a quiénes están mandando al matadero? No estamos hablando de gente que va a cambiar su cafecito de Starbucks por hacerse su café con leche en la casa, sino de individuos que tienen contado el dinero que pueden gastar en medicamentos, seguro médico, transporte, comida y vivienda.

Según datos del Schwartz Center on Economic Policy Analysis, un 75% de los estadounidenses cerca de la edad de retirarse tenían menos de $30,000 en sus cuentas bancarias de retiro. Y eso ya es mucho pedir.

Como lo comentó de forma irónica el representante Dennis Kucinich (D-OH), la forma en que funciona el “chained CPI” es “por ejemplo, si los viejitos usualmente comen un ‘steak’ pero ahora no lo pueden pagar porque subió de precio, se pueden cambiar a algo más barato…, como comida de gato”.

Es decir, el “chained CPI” encadenará a los adultos mayores que dependen de su cheque del seguro social a una vida de limitadas opciones y de comprar y comer lo más barato que encuentren en los pasillos del supermercado.

Pero los ricos y poderosos que mueven las fuerzas políticas en Washington, con intereses egoístas y que en realidad no necesitan estos beneficios sociales le tienen ganas al Seguro Social y al final de cuentas el Seguro Social es para la gente pequeña, ¿verdad?