Científica mexicana recibe la misma distinción que Darwin y Einstein

Valeria Souza Saldívar, investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM, es la primera mexicana que es miembro honorario de la Academia Americana de Artes y Ciencias

Valeria Souza Saldívar durante una entrevista con TV-UNAM.

Valeria Souza Saldívar durante una entrevista con TV-UNAM. Crédito: Captura de pantalla Facabbok TV UNAM

La científica mexicana Valeria Souza Saldívar, del Instituto de Ecología de la UNAM, fue investida el 15 de octubre  como nuevo miembro internacional honorario de la Academia Americana de Artes y Ciencias, fundada en 1780 por George Washington, Benjamin Franklin y Thomas Jefferson, a la que pertenecieron científicos como Charles Darwin, Albert Einstein, Barbara McClintock y Lynn Margulis, además de 200 premios Nobel.

“Me nombraron miembro honorario de la American Academy of Arts and Sciences, una academia creada por los fundadores de Estados Unidos, quienes escribieron la Constitución y luego definieron que el poder político necesitaba un balance: el arte y la ciencia”, dijo Souza en una entrevista con MILENIO.

En abril pasado, David W. Oxtoby, presidente de la academia, y la presidenta de la Junta directiva, Nancy C. Andrews, anunciaron la elección de los nuevos miembros, con lo que se reconocen los logros sobresalientes en lo individual en los ámbitos de la academia, las artes, negocios, gobierno y asuntos públicos.

La doctora Valeria Souza, egresada de la UNAM, fue electa en el área de ciencias biológicas, en el campo de ecología y biología evolutiva y de poblaciones, al reconocer su trayectoria científica y su trabajo para describir y salvar “el mundo perdido” de Cuatro Ciénegas, en Coahuila, un oasis extraordinario que guarda la memoria más antigua del planeta, alos descendientes directos de los bioingenieros que transformaron a este planeta de un sitio sin oxígeno, con un mar anaranjado, en el actual planeta azul donde vivimos, informó por su parte el Instituto de Ecología.

“La razón por la cual me dan este premio es por el trabajo que hemos hecho tanto científico como social en Cuatro Ciénegas, en transformar la sociedad a través de los niños, es lo más valioso que hemos hecho”.

Los miembros de esta generación, entre ellos, Valeria Souza, fueron investidos en una ceremonia en Cambridge, Massachusetts, Estados Unidos.

La investigadora agradeció el apoyo de todo su equipo de trabajo, en particular a su esposo, Luis Eguiarte Fruns, a quien define como “la mitad lógica de mi cerebro”, y con quien comparte la titularidad del Laboratorio de Evolución Molecular y Experimental del Instituto de Ecología.

También reconoció el trabajo de la doctora Gabriela Olmedo, directora del Cinvestav Irapuato, “un motor importantísimo en este team”.

El 30 de septiembre, MILENIO publicó que el 90 % de las pozas en Cuatro Ciénegas se secaron. Desde hace 20 años, la investigadora Valeria Souza ha demostrado la desecación paulatina de las pozas, debido a la extracción para el riego de alfalfa.

Además, ella demandó a la Comisión Nacional del Agua cerrar el canal Saca Salada que opera desde 1900, por donde se extrae la mayor cantidad de agua para abastecer a comunidades alejadas, pero de la que solo llega 10 por % debido a la ineficacia de la infraestructura.

Cuatro Ciénegas, lo más parecido a la antigua Tierra y a Marte

Las pozas de Cuatro Ciénegas, Coahuila, son el único lugar del planeta donde habita la mayor diversidad de bacterias de más de 3 mil 800 millones de años de antigüedad, la clave para entender cómo surgió la vida en la Tierra y así comprender la evolución en Marte, pues se trata del lugar más parecido a ese planeta, señaló la doctora Valeria Souza, en en un artículo publicado en Ciencia México.

Las bacterias que estudia Souza se localizan en las pozas o manantiales de Cuatro Ciénegas, son las que forman estromatolitos, es decir, una especie de estructuras con aspecto de piedra, que encierran el misterio del origen de la vida, pues se trata del lugar con menos fósforo del planeta Tierra, “por eso es un modelo de astrobiología, porque el fósforo es raro en todos los planetas y aquí la vida lo arrancó de las piedras a la fuerza”.

Sousa sostiene que gracias a este tipo de investigaciones es que se abren las puertas del conocimiento a nuevos descubrimientos que permitirán en el futuro conocer el completo ciclo de la formación de vida en la Tierra, y tal vez en otros planetas.

Con información de la Academia Americana de Artes y Ciencias

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