Organización interreligiosa de Chicago asiste a migrantes que buscan asilo y reunificación familiar en plena pandemia

Voluntarios acuden por la mañana y por la tarde a la estación de autobuses Greyhound de Chicago para ayudar a migrantes que llegan a la ciudad desde la frontera sur o que salieron de un centro de detención

Karina Donayre, de la organización Interfaith Community Detained Immigrant (ICDI) y voluntaria del programa Chicago Immigrant Transit Assistance (CITA). (Belhú Sanabria / La Raza)
Karina Donayre, de la organización Interfaith Community Detained Immigrant (ICDI) y voluntaria del programa Chicago Immigrant Transit Assistance (CITA). (Belhú Sanabria / La Raza)
Foto: Impremedia

Antes de dirigirse a la estación de autobuses Greyhound en South Loop, los voluntarios de una organización interreligiosa se dirigen a dos pequeños almacenes para sacar botellas de agua, meriendas y hasta mochilas con artículos de higiene personal que ofrecerán a ciertos inmigrantes que llegan a Chicago en un autobús a la 5:45 de la mañana.

Voluntarios del programa Chicago Immigrant Transit Assistance (CITA) asisten a personas que salen de un centro de detención de inmigrantes o llegan desde la frontera sur en busca de asilo o la reunificación familiar.

“En sus inicios las personas que empezaron el programa CITA, no eran parte de ninguna organización pero se terminaron uniendo a nuestra organización. Nosotros tenemos el programa de ‘jail visitation’ donde visitamos a personas en detención, nos dimos cuenta de que cuando las personas salían de detención no sabían a dónde ir y necesitaban asistencia… Como empezamos a hablar con las personas para buscar recursos, el programa CITA era lo que encontramos, trabajábamos muy de cerca al programa y después de un tiempo terminó siendo parte de ICDI”, dijo Karina Donayre, de la organización Interfaith Community Detained Immigrant (ICDI).

Atentos a las señales

Estos voluntarios de CITA están atentos a algunas señales que los ayuden a identificar a los migrantes que necesitan asistencia.

“Muchas veces vemos a personas que sabemos que han sido detenidas en la frontera sólo por razones visuales, te puedes dar cuenta porque sus zapatos no tienen pasadores [agujetas]. Cuando están en detención los agentes de inmigración se las quitan para evitar que se hagan daño.  Otras personas vienen con un sobre amarillo y otras tienen sus cosas en una bolsa de plástico. Hay familias que llegan con una mochila o un equipaje”, explicó Donayre.

Los inmigrantes que arriban a la estación Greyhound de Chicago vienen solos o con familia y son de diversas edades y etnicidades, por lo que hablan español, inglés, francés, chino e incluso lenguas indígenas.

Algunas personas tienen temor de interactuar con gente desconocida. Por ello, los voluntarios no les preguntan sobre su situación migratoria, sólo se acercan a ofrecerles agua, comida, una mochila y juguetes y crayolas si tienen niños. Y les regalan un teléfono y una tarjeta SIM si lo necesitan para que se comuniquen con su familia.

Donayre dice que cuando la persona habla solo español se siente cómoda hablando con ella, que es bilingüe. 

Cuando Donayre va a la estación busca personas que recién acaban de llegar y que necesitan ayuda y les dice: “Ustedes tienen derechos, si hay alguien que no es una autoridad no tienen que responder preguntas. ¿Tienen contactos con las personas que los van a recibir? ¿Saben a dónde están yendo? ¿Necesitan un teléfono? Ese tipo de cosas es realmente lo que estamos tratando de hacer”.

ICE se comunica con CITA

Cuando alguien sale de un centro de detención de Illinois, los voluntarios de CITA reciben una llamada de los agentes migratorios de la Policía de Inmigración (ICE) para dejarles saber que alguien va a estar en la estación de autobuses Greyhound. Esto es solo en caso de que el inmigrante no tenga familia que lo recoja cuando es liberado. “Nosotros trabajamos en los centros de detención y ICE tiene un teléfono específicamente de CITA, ellos son los que nos llaman diciendo: ‘tal persona está buscando asistencia’ y nosotros le decimos: ‘está bien’ y le damos asistencia cuando llega a la estación Greyhound”, explica Donayre.

En caso de que el migrante estando en la terminal no tenga dinero para continuar su recorrido, el programa CITA le compra el boleto de autobús hacia su destino final.  

Programas similares a CITA

Hay otros programas similares a CITA alrededor del país en otras terminales de autobuses con los que también están en comunicación, dijo Donayre en entrevista con La Raza. “Muchas veces alguien viene de la frontera por el sur de Texas, tal vez pasen por Memphis, Tennessee, y para esa estación hay otro programa de voluntarios que están en esa estación Greyhound haciendo trabajo similar y si ven a unas cuantas personas nos mandan mensaje, están en comunicación con nosotros y nos dicen: ‘espera a tantas personas que lleguen a tal hora’. Estamos en comunicación no solamente con los centros de detención aquí en el Illinois si es que alguien sale de detención, sino también con otros programas de voluntarios que hacen trabajo similar”.        

La mayoría de las veces hay dos voluntarios para cada turno de lunes a viernes, en la mañana a las 5:45 am y por la tarde a las 3 pm.  

Karina Donayre afuera de la terminal de autobuses Greyhound en el centro de Chicago a la espera del autobús que llega a las 5:45 de la mañana. (Belhú Sanabria / La Raza)

El impacto de la pandemia

Donayre calcula que los voluntarios han llegado a asistir a más de 200 personas al mes, pero el número disminuyó a 86 en septiembre pasado. El número de personas que llega a la estación varía ya que depende de cómo esté la política migratoria en la frontera, destacó Donayre.

Ella piensa que las cifras han disminuido debido al reforzamiento de la regla sanitaria Título 42 implementada para evitar la propagación del covid-19 y que permite la remoción expedita del país de personas sin autorización legal, sean migrantes o solicitantes de asilo, que llegan a la frontera.

Una corte federal de apelaciones concedió el jueves 30 de septiembre la autorización temporal al gobierno del presidente Joe Biden para continuar expulsando a familias migrantes bajo el amparo de dicha disposición de salud pública que fue instaurada en marzo de 2020 por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos durante la gestión del presidente Donald Trump.

En el año fiscal 2021, que comenzó en octubre de 2020 y hasta el 31 de agosto, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) expulsó a 937, 628 migrantes bajo el Título 42.

En medio de la pandemia, los voluntarios toman medidas preventivas como el uso de mascarillas y practican el distanciamiento social para prevenir la propagación del covid-19 al tiempo que continúan ofreciendo asistencia a los migrantes. Mientras que la organización ICDI sigue en la búsqueda de más voluntarios para cubrir ambos turnos los cinco días de la semana.

 “Siempre tenemos mascarillas y estamos distanciados, hacemos lo que podemos, pero al mismo tiempo sabemos que las personas que servimos no están vacunadas. Tratamos de tomar nuestra distancia pero es la naturaleza del trabajo. Eso es lo que hemos podido hacer, si hay personas ahí que nos necesitan entonces vamos a estar ahí para ellas”, puntualizó Donayre.

La cobertura editorial de La Raza es posible en parte gracias al apoyo del Chicago Community Trust y del Facebook Sustainability Accelerator/International Center for Journalists.