Celebran a prestigiosa académica defensora de los estudios chicanos
Compañeros y amigos, algunos de Chicago, celebraron el cumpleaños 80 de la activista por los estudios chicanos Nancy ‘Rusty’ Barceló en Minneapolis
En esta foto de mayo de 2024 aparece Benjamín Pintor, doctor en medicina china, y la activista por los estudios chicanos Dra. Nancy 'Rusty' Barceló. (Foto cortesía de Benjamín Pintor) Crédito: Cortesía
Hace unos días, colegas y amigos de la activista Nancy ‘Rusty’ Barceló le celebraron su cumpleaños 80 en Minneapolis, Minnesota.
Acompañada de sus amistades y socios de los años del Movimiento Chicano, Barceló, quien nació en Merced, California, organizó un convivio el sábado 6 de junio en El Colegio High School, 4237 Bloomington Ave., en Mineápolis.
Ahí, de las 3 de la tarde hasta las 7 de la noche, sus compañeros de la lucha por la educación superior y los estudios chicanos compartieron historias de su amistad con esta luchadora.
Barceló, de origen méxicoamericano, se graduó de la Universidad de Iowa en 1972 con una maestría en Educación Recreacional.
Después regresó en 1980 a Iowa City y se convirtió en la primera méxicoamericana en obtener un doctorado en la Universidad de Iowa.
Entre sus varios logros, Barceló fue coordinadora de Servicios de Oportunidades Educacionales de 1973 a 1975 en la Universidad de Oregon.
Luego, de 1982 a 1996, ella fue directora de Acción Afirmativa en la Universidad de Iowa en Iowa City.
Barceló también fungió como vicepresidenta asociada en Asuntos Multiculturales y directora del Departamento de Estudios Chicanos en la Universidad de Minnesota de 1996 a 2001.
En 2001 ella fue nombrada vicepresidenta en Asuntos de Minorías y Diversidad en la Universidad de Washington en la ciudad de Seattle. Y de julio de 2001 a 2015, Barceló fue la presidenta del Northern New México College en Española, Nuevo México.
En 2004, el gobierno mexicano otorgó el Premio Ohtli a Barceló por sus acciones que beneficiaron a los mexicanos en el extranjero.
Convivio en la secundaria El Colegio
Durante el convivio en las instalaciones de El Colegio, los amigos y colegas de Barceló contaron historias de cuando ellos conocieron a Barceló o trabajaron con ella.
Sus amistades llegaron de varios puntos del país incluyendo San Antonio, Texas; Nuevo Mexico; Oakland, California; Des Moines, Iowa; y el estado de Washington.
Pedro Rael, un abogado y conocido de Barceló de cuando ambos estudiaban en Iowa City, también tocó unas canciones. Rael viajo de Los Luna, Nuevo México, para celebrar con Barceló y amigos.
Benjamín Pintor, un doctor en medicina china originalmente de Chicago y ahora de Nuevo Mexico, dijo a La Raza que él platicó de algunas de las luchas que Barceló tuvo que lograr.

Periodista que organizó a estudiantes chicanos
Los periodistas casi nunca escribimos nada en primera persona, pero creo que en esta ocasión es necesario.
Yo era un estudiante en la Universidad de Iowa en Iowa City a principios de la década de 1970 cuando conocí a dos compañeras de lucha: Ruth Pushetonequa, de origen nativoamericano, y a Nancy Barceló, que era de origen mexicano.
Yo me propuse organizar a los pocos estudiantes de origen mexicano o chicano en dicha universidad y ambas estudiantes me ayudaron.
De esta forma nació en 1971 la Unión Estudiantil Chicano Indo Americana en la Universidad de Iowa en Iowa City.
Después, exigimos a la universidad un centro cultural en donde nosotros los estudiantes latinos y chicanos nos pudiéramos reunir.
La universidad nos entregó una casa de dos pisos en 115 N. Clinton Street, en el campus de la Universidad de Iowa y cerca del centro de Iowa City.
Esta se convirtió en la ‘Casa Chicana’ y así pudimos organizarnos y reclutar estudiantes mexicoamericanos de Iowa, de Chicago y de otras ciudades.
De Chicago reclutamos a Armando Almazán, Ricardo Zavala (mi hermano), Héctor Gamboa, Víctor Heredia, Miguel Rodríguez, José Izaguirre, Benjamín Pintor y otros.
De Iowa reclutamos a Eliza Sánchez, Rosa Higareda, Adele Lozano, Paula Campos, Mónica Camacho, Albert Olvera, Donna Olvera, Augie Olvera, Randy Terronez y otros más.
Pushetonequa por su pate reclutó a varios estudiantes nativoamericanos.
Todos estos estudiantes con el tiempo se convirtieron en abogados, educadores, administradores, lideres y periodistas.
Luego, cuando a la mitad de la década de 1970, la Universidad de Iowa quiso construir un nuevo colegio de negocios, nos quitaron la ‘Casa Chicana’ de la Calle Clinton, pero nos dieron otra casa similar en 308 Melrose Avenue, al otro lado del campo universitario.
Cabe decir que el Latino Native American Cultural Center aún existe y permanece abierto como un refugio y espacio para los estudiantes latinos y nativoamericanos que van a estudiar a la Universidad de Iowa en Iowa City.
La bifurcación de los caminos
Ya de regreso a Chicago yo comencé a trabajar en una biblioteca pública y luego de periodista.
De muchos de los amigos de la universidad en Iowa City ya no supe más.
Pero sí pude asistir a la reunión de 10 años de la fundación del centro cultural y luego a la celebración de los 30 años en 2001, cuando vi a Pushetonequa y a Barceló.
Ya en Chicago me llegaban noticias de la carrera de Barceló, quien a base de su trabajo y asistencia a las conferencias sobre estudios chicanos se convirtió en una figura nacional.
“Tú cambiaste el curso de mi vida por el bien”, me dijo Barceló en una nota que me envió este mayo pasado.
Recuerdo que cuando empecé a organizar la unión estudiantil quizá habría unos 20 o 25 estudiantes latinos en la Universidad de Iowa.
Buscando en internet me di cuenta de que hay en 2026 un total de 2,585 estudiantes latinos, que incluye a los de origen mexicano.
Por eso a Nancy Barceló y a Ruth Pushetonequa les envió un saludo junto con mis mejores deseos para su bienestar siempre.
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