Tom Homan resta importancia a guantes de descargas eléctricas y los llama una herramienta más de ICE
Homan defiende el gasto de hasta $20 millones en guantes capaces de dar descargas para someter a personas
ICE planea comprar hasta $20 millones en guantes eléctricos mientras Homan los defiende como una herramienta más. Crédito: Ethan Swope | AP
Tom Homan no ve los guantes de descarga eléctrica como un recurso extraordinario. Para el llamado “zar de la frontera”, son simplemente una herramienta más que los agentes federales podrían utilizar cuando una persona se resiste a cumplir una orden.
“Es otro dispositivo para ayudar a que alguien cumpla donde no lo está haciendo”, dijo Homan al defender el plan del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para gastar entre 10 y 20 millones de dólares en estos dispositivos destinados a agentes de ICE.

El equipo, conocido como G.L.O.V.E. (Generated Low Output Voltage Emitter), parece un guante de trabajo convencional hasta que el agente activa el sistema eléctrico. Al hacer contacto directo con la piel puede producir una descarga dolorosa que busca interrumpir temporalmente la coordinación muscular y provocar que la persona deje de resistirse. El fabricante señala que está pensado como una herramienta de distracción y desescalada y que no debe utilizarse como castigo.
Los guantes pueden entregar descargas de hasta 380 voltios y, a diferencia de un taser, requieren que el agente toque directamente a la persona. ICE planea destinarlos a oficiales de Homeland Security Investigations y Enforcement and Removal Operations.
Homan insistió en que la intención no es pasar de inmediato a la fuerza máxima. “No se puede pasar de 0 a 100 de golpe”, afirmó, al describir los guantes como “otra herramienta en el cinturón de herramientas” de los agentes.

Su defensa ocurre mientras organizaciones de derechos civiles cuestionan la compra y advierten sobre el riesgo de abusos, especialmente porque una descarga puede aplicarse sin dejar necesariamente una marca visible. Las instrucciones del fabricante, además, advierten contra su uso en personas consideradas vulnerables, entre ellas niños, adultos mayores y mujeres embarazadas.
El gobierno ha justificado la incorporación de nuevas herramientas señalando un aumento de las amenazas contra sus agentes. Homan sostiene que las amenazas de muerte han aumentado de manera drástica.
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