Crean herramienta bilingüe para ubicar recursos de cuidado infantil en Chicago
Las familias latinas enfrentan crecientes obstáculos para acceder al cuidado infantil debido a un sistema difícil de navegar
Encontrar opciones de cuidado infantil en Chicago puede resultar complicado para las familias latinas. (Pexels/Pavel Danilyuk) Crédito: Pexels
Las familias latinas de Chicago continúan enfrentando importantes obstáculos para acceder a la educación y al cuidado de la primera infancia, desde barreras del idioma y el aumento de los costos hasta la escasez de proveedores y un confuso sistema de inscripción, según un nuevo informe de Birth to Five Illinois.
El informe, ‘Changes in Early Childhood’ (‘Cambios en la primera infancia’), concluye que las familias con frecuencia tienen dificultades para encontrar programas disponibles porque la información está dispersa en numerosos sitios web. Además, el incremento en las detenciones y redadas de inmigración ha desalentado aún más a algunas familias a buscar estos servicios.
Aunque Chicago ofrece una amplia variedad de programas de educación para la primera infancia, defensores del tema dijeron a La Raza que navegar el sistema se ha convertido en uno de los mayores obstáculos para los padres, particularmente para las familias latinas.
“Somos una ciudad con muchísimos recursos”, dijo Edna Navarro Vidaurre, gerente del Consejo Regional de Birth to Five Illinois Región 1-A. “Sin embargo, esa realidad cambia dependiendo del código postal donde vivas y estés criando a tus hijos”.
Navarro Vidaurre explicó que las familias que esperan un bebé o buscan servicios de cuidado infantil, preescolar o apoyo para el desarrollo de sus hijos suelen tener que consultar más de una docena de sitios web, muchos de ellos con información distinta, desactualizada o incompleta.
“Realmente existe un continuo de atención”, dijo. “Hay muchos apoyos disponibles, pero las familias no los conocen debido a la complejidad del sistema”.
Esa complejidad representa un reto aún mayor para las familias hispanohablantes y para los inmigrantes que no están familiarizados con el sistema educativo de Estados Unidos, señaló.
Aunque muchos materiales están traducidos al español, con frecuencia las familias llegan a escuelas o centros de cuidado infantil donde no hay personal bilingüe ni empleados que reflejen su contexto cultural.
“No es que las familias no quieran participar”, dijo Navarro Vidaurre. “Es el propio sistema el que está creando las barreras para que puedan hacerlo”.
El informe identifica la orientación para navegar el sistema como una de las mayores deficiencias de la región y concluye que las familias de Chicago necesitan un mejor acompañamiento para entender el fragmentado sistema de atención a la primera infancia de la ciudad.
También señala que el aumento de las medidas de control migratorio ha reducido la participación de algunas familias en estos programas.
Jacquelyn Ledezma, especialista regional en participación familiar y comunitaria de Birth to Five Illinois, dijo que los padres latinos describen constantemente múltiples obstáculos incluso después de decidir inscribir a sus hijos.
“Están listos para decir: ‘Sí, quiero llevar a mi hijo a un programa de educación para la primera infancia’”, dijo Ledezma. “Pero entonces se encuentran con la pregunta: ‘¿A dónde lo llevo?’”.
Varios vecindarios con una importante población latina, entre ellos el Southwest Side, Brighton Park, Belmont Cragin y Hermosa, no cuentan con suficientes centros de cuidado infantil ni espacios en programas preescolares para satisfacer la demanda. Esto obliga a muchas familias a trasladarse fuera de sus comunidades o a posponer la inscripción de sus hijos hasta el kínder.
En algunos casos, incluso las escuelas primarias del vecindario no pueden ofrecer programas de preescolar en el mismo edificio debido a la falta de capacidad, lo que obliga a los padres con varios hijos a desplazarse entre distintos planteles.
El costo también sigue siendo un obstáculo importante.
Aunque Illinois ofrece apoyo económico a través del Programa de Asistencia para el Cuidado Infantil (Child Care Assistance Program), las defensoras señalaron que muchas familias elegibles desconocen que este programa existe.
Otras trabajan en turnos nocturnos, los fines de semana o en horarios no tradicionales que no coinciden con los horarios de operación de la mayoría de los proveedores de cuidado infantil.
El informe también advierte sobre problemas más amplios de capacidad. Entre enero de 2023 y diciembre de 2025, Chicago perdió 475 programas de cuidado infantil con licencia o exentos de licencia, incluidos 326 hogares de cuidado infantil familiar y 80 centros de cuidado infantil.
La escasez de personal y la inestabilidad en el financiamiento también han obligado a algunos proveedores a reducir la capacidad de sus salones.
Para las familias inmigrantes, estos desafíos se han agravado por el temor relacionado con las acciones de control migratorio.
Navarro Vidaurre dijo que organizaciones comunitarias han observado una disminución en la asistencia a eventos de divulgación en vecindarios con una alta población inmigrante, ya que algunos padres evitan interactuar con sistemas gubernamentales aun cuando necesitan los servicios.
“De manera anecdótica estamos viendo que las personas no están interactuando con los sistemas”, dijo. “Tienen razones para sentir miedo y están haciendo todo lo posible por salir adelante mediante redes de apoyo informales”.
El informe también destaca los desafíos que continúan enfrentando las familias de niños con discapacidades, quienes con frecuencia deben esperar largos periodos para acceder a terapeutas bilingües y enfrentan procesos complicados de evaluación e intervención.
Herramienta bilingüe con recursos para las familias
Para ayudar a superar estas barreras, Birth to Five Illinois lanzó este año el Chicago Early Childhood & Community Resource Finder, una herramienta bilingüe en línea diseñada para servir como un punto central de acceso.
La plataforma ayuda a las familias a encontrar servicios según sus necesidades específicas, ya sea que estén esperando un bebé, buscando un programa preescolar, necesiten ayuda con alimentos o vivienda, o busquen oportunidades de desarrollo profesional como educadores de la primera infancia.
La organización señaló que la herramienta fue creada con aportaciones de padres de familia y miembros de la comunidad, luego de que estos manifestaran repetidamente la necesidad de contar con un solo lugar confiable donde encontrar información, en lugar de tener que navegar por numerosos sitios web.
Las defensoras señalaron que mejorar el acceso requerirá mucho más que un nuevo recurso en línea.
Navarro Vidaurre afirmó que la ciudad y el estado deben invertir más en estrategias de alcance comunitario, en embajadores comunitarios de confianza y en educadores bilingües, además de ampliar la infraestructura de cuidado infantil en los vecindarios con menos recursos.
También señaló otro análisis que concluye que el financiamiento para la educación de la primera infancia continúa distribuido de manera desigual entre las comunidades de Chicago, debido a que las distintas fuentes de financiamiento federales, estatales y locales operan de manera independiente en lugar de formar un sistema coordinado.
De no realizarse estos cambios, muchos niños latinos seguirán llegando al kínder sin haber tenido acceso a oportunidades de aprendizaje temprano que los preparen para la escuela, advirtieron las defensoras.
“Nuestros sistemas todavía no están preparados para garantizar que, sin importar cuál sea tu origen o el código postal donde vivas, todos los niños comiencen desde la misma línea de salida”, concluyó Navarro Vidaurre.
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